lunes, 3 de octubre de 2011

¿Venezuela, qué te pasa?

¿Qué tienes, qué tenemos, qué nos pasa?                                                                                         
Ay nuestro amor es una cuerda dura que nos amarra hiriéndonos
y si queremos salir de nuestra herida, separarnos,
nos hace un nuevo nudo y nos condena
a desangrarnos y quemarnos juntos.

Los Versos del Capitán, Pablo Neruda

La relación de Colombia y Venezuela es geográfica, histórica, económica y cultural. No es necesario recordar a Bolívar para saberlo. Para las personas que hemos vivido a un lado u otro de la frontera la relación es todavía más profunda. Somos conscientes de que, en muchos aspectos, la geografía nos ha condenado “a desangrarnos y quemarnos juntos”.  De allí que tengamos un interés vital en entender lo que está pasando en el vecino país y analizar sus perspectivas.
En la Venezuela de hoy, esos análisis no son fáciles. Las cifras y pronunciamientos oficiales no dan suficiente confianza y  hay que tomarlos con pinzas. Por el lado de la oposición, la emoción en muchos casos impide el reconocimiento de los avances relativos que se han logrado en el área social. Lo que unos y otros aceptan, sin lugar a dudas, es que la Venezuela de hoy es muy distinta a la que encontró el Presidente Chávez al comienzo de su gestión. En todo caso,  los problemas se han profundizado hasta el punto de que no será fácil para los venezolanos sacar el país del túnel en que se encuentra.

Si la economía va muy mal, la salud del Presidente no va mejor. Sus quebrantos de salud parecen evidentes, si nos guiamos por las imágines en la TV y las fotos. Su ausencia del gobierno está contribuyendo a aumentar la parálisis gubernamental y la desinstitucionalización.


En Washington la visión que se tiene sobre Venezuela es cada vez más pesimista.  En contraste Colombia se percibe, en general, como un país con una democracia más sólida, una economía dinámica, una clase media fuerte y bien preparada y unos gobiernos que han sido capaces de mover a la Nación del borde del precipicio en que se encontraba.



LOS GRANDES PROBLEMAS DE VENEZUELA
La profunda desinstitucionalización, la falta de independencia de gran parte de los poderes públicos, entre ellos la justicia, y la ausencia de pesos y contrapesos han debilitado la democracia. En Venezuela, lo mismo que en otros países de la América Latina, democracia se ha homologado con elecciones. Chávez es el mandatario venezolano que más elecciones ha convocado. Casi una por año. Sabemos que son muchos más los factores que se deben tener en cuenta para calificar a un país de más o menos democrático.
Los problemas económicos en el país vecino son profundos y diversos, no obstante los altos precios del petróleo. Una lista muy corta y apresurada incluye: nacionalizaciones y confiscaciones de empresas en muchos sectores, lo que ha ahuyentado la inversión. Falta de reglas claras para la actividad de la empresa privada. Como resultado de lo anterior, Venezuela tiene pendientes por lo menos 26 disputas por compensación en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). Doce de dichas demandas involucran a PDVSA, la empresa nacional del petróleo. Los reclamos ascienden a más de $40 millardos de dólares.
Las tasas de inflación son muy altas (dos dígitos), lo cual ha llevado al gobierno a imponer controles de precios. La consecuencia ha sido la escases de muchos productos, incluidos los de primera necesidad.
Esta última recesión de la economía ha sido profunda y muy larga. Apenas ahora está comenzando a salir de ella. Las finanzas públicas son deficitarias y el endeudamiento creciente, a tasas de interés notoriamente altas. Existe control de cambios y las devaluaciones han sido frecuentes. Se calcula que, actualmente, las reservas líquidas de Venezuela tan sólo le alcanzarían para pagar dos meses de importaciones. El gobierno ha anunciado que trasladará el oro que tiene depositado en el exterior al Banco Central (nacional). No son claras las razones. De cumplir con este anuncio, la percepción del riesgo país puede aumentar y, con ello, las tasas de interés de los bonos de la deuda.
La corrupción sigue rampante. Chávez parece otorgar más prioridad a la lealtad personal de sus colaboradores que a su efectividad y al manejo transparente de los recursos públicos.
El debilitamiento de la infraestructura de carreteras, uno de los puntos fuertes de Venezuela en el pasado, ha sido notable, no sólo como consecuencia del invierno sino por la falta de mantenimiento oportuno.

Como si lo anterior fuera poco, la capacidad productora de PDVSA ha disminuido significativamente por mala administración y baja inversión. Con precios del petróleo a la baja (este martes se situaron en $77,22 dólares), el gobierno venezolano no contará con la caja chica que ha tenido hasta el momento.

LOS AVANCES Y LOS LUNARES SOCIALES
Venezuela ocupa el 75 lugar en el Indice de Desarrollo Humano, que se compara positivamente con el puesto 79 que ocupa Colombia, y negativamente con los de Chile (45) y Perú (63).
En materia de pobreza, entre 2002 y 2009, el país vecino logró disminuirla en 21 puntos porcentuales, al pasar de casi 49 por ciento a 27 por ciento, no obstante sus bajas tasas de crecimiento. Mientras tanto, de acuerdo con la metodología de la CEPAL, Colombia tan sólo bajó la pobreza en 8.5 puntos porcentuales, para situarse en 2009 en casi 46 por ciento, la tasa más alta entre los países andinos.
Gracias al apoyo de Cuba, Venezuela ha logrado vencer el analfabetismo y brindar acceso casi universal a la educación primaria. En el primer ciclo de bachillerato participan 80 de cada 100 jóvenes en edad escolar. Así mismo, el 60 por ciento llega al ciclo más avanzado del bachillerato.
Los avances en el cubrimiento de salud para las mayorías más pobres son también innegables, en virtud de que los servicios se han acercado a los barrios. Sin embargo, la situación de los hospitales y las carencias que sufren resultan inaceptables en un país en donde el gobierno dispone de muy cuantiosos recursos.
Otro lunar grande para el gobierno de Chávez es el del incumplimiento de sus promesas en materia de suministro de vivienda. Recientemente, ha vuelto a prometer la construcción de 300.000 unidades en un período corto,  lo cual parece imposible de alcanzar por el desgreño administrativo y la ineficiencia. El incumplimiento de esta promesa le podrá costar muy caro, electoralmente, al chavismo.
La prestación de los servicios públicos de agua y electricidad es marcadamente ineficiente y las empresas, por falta de inversiones oportunas, no están en capacidad de satisfacer la demanda. La población está diariamente sometida a cortes por largas horas. El descontento que lo anterior genera dentro de la población puede ser muy grande y debilitar las posibilidades de reelección del actual mandatario.
PERSPECTIVAS
No será fácil o rápido sacar a Venezuela del túnel en que se encuentra. La oposición está siendo consciente de lo anterior. Sin embargo, la propaganda oficial, por un lado, y los mensajes de los numerosos candidatos opositores (diez hasta el momento), por el otro, resultan confusos para una población que ya no sabe en qué o quién creer. La decisión de esperar hasta febrero para la selección de un candidato de unidad puede convertirse en un capitis diminutio, si es que el escogido tiene que competir con un Chávez sano, recorrer todo el país y convencer con un mensaje de esperanza al alto porcentaje de venezolanos que se califican como independientes (aproximadamente una tercera parte de los votantes).
La desaparición en este momento de Hugo Chávez desencadenaría enormes problemas. Sin el Comandante, el futuro de su modelo del “Socialismo del Siglo XXI” cambiaría significativamente. Algunos de sus posibles herederos buscarían la radicalización de la “revolución” y/o llevarían el país hacia el caos. La mejor alternativa para la oposición parece ser la de que Chávez pueda ser el candidato y vencerlo en las urnas.
De allí que todo el mundo viva pendiente de las noticias sobre la salud del mandatario. Sus colaboradores más cercanos, no obstante sus aspiraciones personales para sucederlo, tapan toda la información y niegan los achaques que, como consecuencia de la  enfermedad y de los tratamientos de quimioterapia, pueda estar sufriendo.   El mismo Chávez, de manera casi estoica, oculta sus padecimientos y se muestra enormemente optimista sobre la superación del cáncer. Si surgen rumores sobre recaídas, hace llamadas a los medios, envía trinos y se reúne con periodistas. Sin embargo, en las fotografías recientes no parece bien. Al contrario: la inflamación de su cara es cada día más pronunciada. Se sabe que, como resultado de la quimioterapia, algunos pacientes enfrentan problemas de eliminación de líquidos.  No nos tomó por sorpresa, entonces, que después de haberse declarado curado del cáncer, abruptamente haya anunciado su desplazamiento a Cuba este mes, para nuevos chequeos médicos.
Como los venezolanos, muchos colombianos, sobre todo los de la frontera, seguiremos pendientes de la evolución de la salud del Presidente.


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