jueves, 20 de octubre de 2011

PATRICIA, LA NUESTRA

Publicado en mi blog "Desde Washington" en Semana.com

Pocas escritoras latinas, que escriben originalmente en inglés, se han destacado en los Estados Unidos. Y tan sólo una de origen colombiano. Patricia Engel es una nueva estrella en el mundo de las letras. Su libro VIDA fue seleccionado por el New York Times como uno de los más notables entre los publicados el año pasado. Ha recibido varios premios y los críticos han calificado esta colección de historias como impresionante.
La descubrí buscando algo que leer entre las recomendaciones del New York Times. Dicho diario no sólo seleccionó su libro VIDA como uno de los mejores publicados en el 2010, sino que dos de sus más agudas y exigentes comentaristas,  lo recomendaron con elogiosas palabras.
Como si lo anterior fuera poco, la prestigiosa revista inglesa, The Economist, destacó su libro y señaló que el cuento que le dio el título a la colección, VIDA, “es casi una perfecta pieza de ficción”.
Ante semejantes alabanzas, y con emoción de colombiana, inmediatamente adquirí el libro. Lo leí de una sentada. Lejos de defraudarme, me encantó.  Pasaba de la risa, a la reflexión y a la nostalgia con sus distintos relatos cortos. Lucho, Vida y Día, son los títulos escogidos para tres de las nueve historias. Con ellos, la autora juega con el nombre de personajes y con los significados de dichas palabras es español. Otros títulos son Cielito Lindo, Desaliento, Paloma y Madre Patria.
LUCHO
Fue el año en que mi tío fue arrestado por matar a su esposa, y nuestra familia fue objeto de todos los chismes del pueblo…
Eramos extranjeros, hispanos, en un pueblo de blancos. No sé cómo fuimos a parar allí. Hay toneladas de latinos en New Jersey, pero de alguna manera terminamos en el pueblo que sólo los aceptaba como sirvientes. (Traducción libre).

Así se inicia el libro de Patricia Engel y su primera historia. Está narrado por una protagonista a quien bautizó como Sabina. En ésta la narradora tiene catorce años, en otras siete y, en otras, más de veinte. En todas las edades, la voz de la narradora es auténtica y tremendamente convincente. No es la voz de una autora en la edad adulta, imitando los pensamientos, reflexiones y palabras de una niña. Logra dar autenticidad a Sabina, en cualquier edad. En palabras de la famosa crítica Michiko Kakutani, lo que hace de estas historias algo tan convincente es la impresionante voz que la autora le dio a Sabina: “una voz que es inmediata, poco sentimental y desarmantemente directa”.
Patricia Engel es como Sabina, “de sustancia colombiana”. Nació en New Jersey de padres colombianos, que viajaron allí para encontrar más oportunidades. Creció, entonces, en el mundo de los migrantes. De allí su interés personal y sus historias sobre los colombianos, los latinos y, en general, las personas de distintas nacionalidades que tratan de buscar, con papeles o sin papeles, un futuro en los Estados Unidos.
Cuando la contacté, Patricia me dijo que la gente que más le interesa, “que para mí son verdaderos héroes, son los inmigrantes”. Y los temas que llaman su atención se relacionan con los recién llegados, sus hijos y la generación bilingüe. “Eso viene del mundo en que crecí y en el cual sigo viviendo”, señaló.
Cuando leí su libro llamó mi atención que su personaje, Sabina, tanto de niña como de adulta, era  una observadora aguda de aspectos de la cultura y la vida colombiana. Con humor y en ocasiones con sarcasmo. Señaló que su tía Paloma, siempre que caminaba en la calle, se terciaba la cartera y la apretaba como si fuera a ser robada. O cuando relató que, en una de sus visitas a Bogotá, de niña, ya estaba cansada de que siempre le dieran ajiaco.
Sabina creció siendo una solitaria. En la escuela, tuvo pocas amigas norteamericanas. Una de las excepciones fue descrita como “el tipo de gringa que no sabe lo que es (y) si usted le pregunta probablemente le dirá que es escocesa o galesa”. Concluye diciendo que eso es raro para ella porque sus padres “conocen nuestras líneas de familia, cinco generaciones a lo ancho y diez generaciones atrás, hasta llegar al último conquistador”.
Después de leer estas y otras anotaciones, pregunté a Patricia qué tanto de autobiografía se reflejaba en sus cuentos. Me respondió que sus obras no son crónicas, son ficción. “Puede ser que haya detalles en mis libros que se parezcan a algunos detalles de mi vida real. Pero el libro no me refleja a mí como persona”.
El hecho de haber crecido en los Estados Unidos, de padres colombianos, le ha dado a Patricia la capacidad de tomar distancia y observar ambos países en sus historias.  Al respecto, Patricia me dijo: “me siento en casa en Colombia aunque no es mi casa, pero también cuando regreso al pueblo de New Jersey donde crecí, aunque es mi casa, no me siento totalmente en casa…Mi identidad es algo que fluye y que no depende de cómo me clasifiquen o me juzguen los demás”.
“Y la verdad es que mi distancia me permite tener una relación muy íntima y única con la Colombia de mi experiencia, de mi herencia y de mi imaginación”, concluyó la autora.
Ojalá que pronto su primer libro “VIDA” sea traducido al español. Estoy segura de que colombianos, latinoamericanos y, en general, el mundo de habla española gozarán enormemente la obra.
Patricia está trabajando en una novela que saldrá publicada en un año. “Se desarrolla en Paris y explora más los temas del multiculturalismo e inmigración que tanto me interesan”, me adelantó.
Definitivamente, Patricia Engel es una escritora nuestra y brillante. Hay que seguirle el paso.

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