viernes, 29 de abril de 2011

LA BODA

Semana me convenció. Veré la boda por televisión. A algunos comentaristas no les basta con acusar a las mujeres de la autoría intelectual del artículo sobre “La Boda del Siglo”. Quieren negarnos, a hombres y mujeres, la oportunidad de escapar mentalmente de todas las tragedias diarias. Incluyendo al Presidente Santos.
Mujeres, a protestar. Cómo es esto de que encima de que nos culpan por el artículo de Semana sobre “La Boda del Siglo”, nos quieran quitar la posibilidad de escapar de la preocupación de que el Presidente Santos pierda la paciencia y mande al diablo al ex presidente Uribe por los twitter. Las colombianas también tenemos derecho a evadir lo que Juan Gabriel (no, no el cantante, el gran novelista) llama “el carácter tragicómico de nuestra trama colombiana”.
Cómo es esto de que algunos lectores de la revista  se quejen porque la misma nos ofrezca un respiro de las infinitas tragedias causadas por las lluvias y todas las guerras. Pero si hasta la venerable revista The Economist dedica un artículo especial a la Boda! Está bien, admito, The Economist es una revista británica y Semana es colombiana.
Sin embargo, protesto. Por qué a algunos comentaristas les parecen muy bien las distracciones del futbol, colombiano, latinoamericano o europeo, y nos critican por soñar con cuentos de hadas?
Anuncio, desde ya, que veré la ceremonia por TV. Imposible viajar a Londres con los precios de los pasajes y el alojamiento. La última habitación que ayer estaba disponible en el Hotel Goring, donde se hospedarán los padres de la novia, costaba la friolera de $1.072 dólares la noche. El hotelito parece decente y queda cerca de la Estación Victoria pero, ni manera.
El viernes debe ser un día de relajación universal. Me atrevo a aconsejarle al Presidente Santos que le merme a su agitada agenda y se tome este viernes de vacaciones para seguir el acontecimiento. Si acepta mi consejo, podrá ser testigo de que los tiempos pasados fueron mejores (me refiero al Reino Unido y no a Colombia) inclusive durante los duros años que precedieron el triunfo de la Thatcher.
Inspirada por los adelantos que nos han ofrecido los medios sobre la Boda del Siglo, me puse a investigar. Comparto la dirección electrónica en donde se encuentran los más pequeños detalles sobre el festejo. Aparecen los libretos que repetirán todos los presentadores en las transmisiones de TV y radio del mundo. Perdón Julito y Alberto por esta “chiviada”. Democracia es democracia y nuestros lectores tienen derecho de acceder a la información directamente de la fuente, así esté en inglés. La sorpresa es que viene siendo divulgada ampliamente por el propio palacio de San James, que ha hecho uso de las más modernas herramientas informáticas para hacerle publicidad a la Boda.
El Presidente Santos y el Presidente Obama no fueron invitados. La prensa colombiana recibió esa noticia con madurez. Pero, aquí en Washington, no faltaron los comentaristas que señalaron que la corona británica, al no invitar al Presidente Barack Obama y a su señora, estaba ofendiéndolos. Mala leche de esos republicanos, con tal de molestar a Obama. Se les olvida la guerra de independencia? Es que piensan que la realeza no tiene memoria? Está bien, han pasado más de 200 años, pero la afrenta sigue fresca.
Les cuento que los novios se trasladarán, en carro y no carroza,  hasta la Abadía de Westminster. Junto a los Rolls Royces y Bentlies que llevarán a la familia real, la caravana incluirá Volkswagens. Los tiempos cambian y el Reino Unido tiene también problemas financieros. Se requieren recursos para terminar de cubrir los costos de las celebraciones. Es de suponer que la firma alemana ofreció una millonada por la publicidad que eso le significa.
Pero como no puede haber ceremonia británica sin caballos, para encanto del ex presidente Uribe, la guardia montará los mejores ejemplares de la pesebrera real. Y el regreso de los novios a Buckingham será en una carroza, tirada por finos corceles, que fue construida especialmente para el Rey Eduardo VII in 1902.
Supongo que los jóvenes consortes no quedaron contentos con el carruaje que les fuera asignado. Al fin y al cabo, Eduardo VII no pudo ascender al trono sino hasta después del larguísimo reinado de la Reina Victoria. A Wills le tocará esperar, no sólo a que la actual soberana fallezca, sino a que su padre reine quién sabe por cuantos años. El pobre no tiene esperanzas: su Majestad Isabel II está rozagante y Carlos luce bastante bien.
Insisto no sólo en que el Presidente Santos debería tomarse el viernes libre. Como queremos el bien de la patria, le sugiero también que invite al ex presidente Uribe para que disfruten juntos de la pompa, la ceremonia y  los caballos. De esa manera, Santos podría recargar su reserva de paciencia y el Presidente Uribe desprenderse del twitter, que está amenazando causar un cisma entre los dos.

jueves, 21 de abril de 2011

EL SECRETO CUBANO

El Congreso del Partido Comunista Cubano, realizado después de una pausa de 15 años, había despertado expectativas de cambio, a raíz de pronunciamientos recientes de Raúl Castro. Sin embargo, al final, el sabor que queda es el de que los cambios serán muy lentos. Lo que sí quedó claro, es que existe una conexión cubano-colombiana, hasta ahora guardada como secreto de Estado.
Después de todos los pronunciamientos de Raúl Castro sobre la necesidad de que se inicien una serie de cambios fundamentales en Cuba,  el Congreso del Partido Comunista desinfló las expectativas.
En sus discursos anteriores, Raúl había dado un tono de urgencia para lo que él ha llamado “la actualización del modelo económico”. Había regañado a las directivas del partido y les había exigido que no comenzaran a poner obstáculos a los urgentes cambios. Tan reciente como el sábado pasado, había puesto el dedo sobre la llaga al señalar que “la economía ha estado basada en unas matemáticas imposibles, en las que dos más dos no son cuatro sino cinco o seis”.
Sin embargo, en su discurso de cierre del evento le bajó varios decibeles al sentido de urgencia, para advertir que “la actualización del modelo económico no es un milagro que pueda obrarse de la noche a la mañana, como algunos piensan”. Se espera lograrlo en el curso del próximo quinquenio.
Reconoció que el principal obstáculo que enfrentan para el cambio es la mentalidad, que se ha erigido como barrera sicológica, y ha estado atada “durante largos años, a los mismos dogmas y criterios obsoletos”.
Se sabe que el poder real en la toma de decisiones en Cuba no ha estado en manos del partido, sino en las de la cúpula constituida por los dos hermanos Castro, el ejército y un pequeño grupo de dirigentes de su confianza. No es de esperar que Raúl quisiera criticar a Fidel o al ejército, presidido por el mismo desde el triunfo de la revolución. En consecuencia, se podría concluir que, en la búsqueda de chivos expiatorios, resultó más fácil señalar al partido, a pesar de que no lo habían reunido en 15 años y no tiene  las riendas de las decisiones. Por primera vez no se señala al bloqueo de los Estados Unidos como el principal causante de las penurias económicas en la isla.
La conformación del Comité Central, ahora con 15 miembros, parecería contradecir directamente los llamados del Jefe del Estado, y ahora nueva cabeza del partido, para que se refresque la mentalidad de la dirigencia y se abandonen los viejos clichés. Doce de los escogidos provienen de la misma vieja guardia anquilosada. Entre ellos suman un total de 1020 años, para una edad promedio de 68.  La razón que públicamente se dio para esta decisión, fue la de que se cometieron “deficiencias que… impidieron contar hoy con la reserva de sustitutos maduros y con experiencia suficiente para asumir el relevo en los principales cargos del país”. La explicación real puede ser la de que, indirectamente, Raúl está reconociendo la falta de  importancia de la institucionalidad partidaria. En todo caso, la persona seleccionada para la vicepresidencia, y quien estaría destinada a reemplazar a Raúl, en caso de muerte o enfermedad, tiene 80 años.
Muchos jóvenes cubanos, desde antes del Congreso, ya se mostraban escépticos sobre sus resultados y las medidas que serían adoptadas. Al plenum se  llevaron alrededor de 300 propuestas que el pueblo desconoce y no fueron discutidas antes públicamente. Es decir, fueron decididas por la vieja guardia de siempre, con el apoyo de las fuerzas armadas. Aún no se han publicado.
Confieso que seguí con atención el evento, en la medida de lo posible, a través de los informes en la televisión y los videos en el Internet. Nunca he ido a Cuba y siempre tuve la curiosidad de conocer y escuchar directamente a Fidel Castro, en sus años briosos. Sin embargo, ya no quiero hacerlo. Por lo menos hasta que los cambios anunciados no comiencen a ser realidad.
Puedo esperar. Si resulta verdad el rumor que se difundió en los corrillos de participantes en el Congreso, tendré la oportunidad de conocer a un Fidel, que aunque menos brioso, conservará sus capacidades intelectuales, y a un Raúl que me podrá relatar cómo, a sus 80 años, siguió siendo rebelde y comenzó a ser el agente de cambios en su país. Quizás podré compartir con algunos miembros de la actual cúpula, que nos sobrevivirán a todos, unos cuantos rones y un buen tabaco cubano.
El secreto de estado, que había sido tan bien guardado hasta ahora, parece ser el de que los investigadores cubanos descubrieron y pusieron a prueba, entre sus principales dirigentes, la fórmula para la eterna juventud. La misma que ensayaron muy exitosamente en Amparito Grisales. Gracias a los increíbles resultados obtenidos y, en virtud de la influencia de Ernesto Samper, ella aceptó  convertirse en la promotora internacional de la mágica fórmula. En consecuencia, la poción que se está comercializando proviene de Cuba y no de China, como se nos había informado inicialmente. Por mi parte, para poder ser testigo de los cambios en Cuba, desde ya tendré que comenzar a utilizarla.

miércoles, 20 de abril de 2011

AUNQUE MAL PAGUE

Chávez llegó finalmente a Cartagena, pronunció encendidas declaraciones de amor a Colombia y los colombianos, suscribió algunos documentos conjuntos, con alcance bastante menor a lo esperado, y se marchó en santa paz. Brindemos por su salud, aunque mal pague.
El Presidente Chávez llegó a Cartagena con una fuerte gripa. Eso nos libró de tres o cuatro horas de  disquisiciones sobre el pasado común y el futuro de los dos pueblos “que somos uno sólo”, de acuerdo con sus palabras. Al final del encuentro, los dos gobiernos anunciaron la firma de “16 acuerdos de cooperación e integración”.
Los resultados, sin embargo, parecen ser bastante más modestos. Vamos por partes:
En primer lugar, no se logró lo más importante, que era un acuerdo de mediano o largo plazo para solucionar los nuevos obstáculos que le surgirán al comercio entre los dos países, a partir del 21 de abril. En esa fecha, Venezuela dejará de pertenecer a la Comunidad Andina.  Se tuvo que recurrir, entonces, a la prolongación, por tres meses, de las normas comerciales vigentes en la CAN. No sabemos cuáles serán las fórmulas jurídicas que permitan tal extensión. De todas maneras, los países tendrán que seguir negociando un nuevo convenio. Las dificultades son muchas, dadas las visiones tan disímiles que tienen ambos gobiernos sobre la apertura comercial, acceso a los mercados, control de divisas e intervención del estado. Como si fuera poco, Venezuela ha propuesto un convenio de muy corto plazo, modificable por solicitud de una de las partes. Es decir, ausencia de reglas del juego claras para inversionistas y exportadores.
Durante varios días, he estado buscando en las páginas Web de los dos gobiernos los textos de los anunciados acuerdos. Los resultados no han sido alentadores. Parece que la mayor parte se mantienen como secreto de estado.
El Ministerio de Comercio de Colombia ha sido el más abierto y transparente. Subió a su página de Internet los textos completos de tres “actas de compromiso” para la implementación de acciones de articulación productiva, para la fabricación de electrodomésticos, equipos de refrigeración, y formaletas y otros artículos para construcción. Se realizarán estudios de factibilidad. Los trabajos serán llevados a cabo por comisiones de los dos países, en el plazo de un año prorrogable. Esas actas de compromiso son apenas el comienzo de un camino muy empedrado.
Se publicó también un plan de acción conjunto para promover a los dos países como destino turístico y para fomentar el turismo entre sus ciudadanos. Los líderes y gobernantes de las regiones fronterizas deben, desde ya, presentar iniciativas realistas para que se incluyan dichas zonas en los planes.
Para enterarnos de los avances en materia de integración fronteriza, esperamos que el Gobernador de Norte de Santander informe detalladamente a la opinión pública. Las Cancillerías no han publicado los acuerdos. Lo mismo está sucediendo en el área de infraestructura, tan importante para el futuro del comercio y de la economía de las zonas de frontera.
Los mayores avances, parece, se obtuvieron en la búsqueda del regreso de Honduras a los organismos interamericanos y en el diálogo entre Chávez y Porfirio Lobo. La participación del Presidente hondureño en las reuniones de Cartagena fue bastante sorpresiva, por decir lo menos, y una distracción para el diálogo sobre los asuntos colombo-venezolanos. Por qué se incluyó?  Los mandatarios suelen caer en la tentación de asumir liderazgos regionales e internacionales que pueden crecer su estatura. Todo sea por el nuevo liderazgo internacional de Colombia!
No obstante lo anterior, el sólo hecho de mantener un diálogo pacífico con Venezuela, sobre tantos temas de interés para Colombia, es un gran triunfo. Santos y su equipo son pragmáticos, tienen la paciencia de los buenos negociadores y saben que tienen que llegar a acuerdos, antes de que la campaña presidencial en el vecino país se caliente más. En cualquier momento,  Chávez puede volver a encender la mecha del anti colombianismo y generar nuevas situaciones de conflicto, si ello conviene a sus intereses electorales.
Ese mismo pragmatismo y capacidad de negociación permitió a Santos descongelar la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que estaba desde hace cuatro años en la nevera, y a lograr la comprensión de Obama y el Departamento de Estado para la posible extradición de Makled a Venezuela y no al país del norte. El viernes conoceremos formalmente la decisión del gobierno colombiano sobre el destino del narcotraficante. Es de esperar que su entrega a Chávez traiga, no sólo paz en las relaciones con el vecino, sino avances concretos en alguno de los temas pendientes.
El más urgente es del acuerdo comercial, que reemplazará al de la CAN. Sabemos que no debemos crearnos falsas ilusiones. El comercio entre los dos países no podrá volver a ser el mismo. El acceso a los mercados venezolanos seguirá plagado de dificultades y los riesgos para los productores y exportadores colombianos, inmensos,  mientras Chávez siga aplicando su modelo de Socialismo s. XXI. Pero se requiere abrir las puertas al intercambio.
Mientras tanto, sigamos agradeciéndole al Presidente venezolano la reanudación del suministro de gasolina a nuestras zonas de frontera, que tanto la necesitan, y acompañando al Presidente Santos en su brindis por la salud de Chávez, aunque mal pague.

jueves, 7 de abril de 2011

La Opereta Política Latinoamericana

Chávez en Venezuela, los Kirschner en la Argentina y Ortega en Nicaragua ya se habían inventado  trucos para torcerle el cuello a las constituciones de sus países y eternizarse en el poder. Pero el mayor de los escándalos es el que están protagonizando Álvaro Colom y su mujer en Guatemala, en lo que bien se puede calificar como una opereta trágico-cómica.
Está surgiendo una nueva forma de eternizarse en el poder, no en cabeza propia, sino a través de las esposas. Ya se tenían precedentes, cuando Perón llevó como su fórmula para la Vicepresidencia de la Argentina a Isabelita quien, a su muerte en 1974, lo sucedió en el poder. Veinte años antes, no pudo lanzar como compañera de fórmula a Evita, quien estaba ad portas de la muerte por un cáncer. Perón y Evita dejaron una marca profunda en Argentina, que perdura. En el mundo entero, por lo menos, nos quedó la fascinante leyenda de Evita y una magnífica opera moderna con una canción que todavía resuena: “No llores por mí Argentina”.
Por la anterior experiencia, quizás a los argentinos no los tomó por sorpresa la pirueta de los Kirschner. Néstor pasó de gobernador de una alejada y pequeña provincia, con no más de 600.000 habitantes, a Presidente de la República. Cristina ya había sido diputada nacional por Santa Cruz, su provincia. Cuando Néstor ascendió, ella también lo hizo y llegó el Senado de la República por Buenos Aires.
Durante su período presidencial, Néstor cumplió una positiva gestión económica y estabilizó las finanzas públicas y las cuentas externas, en un momento de grave crisis en el país, cuando presidentes ascendieron y cayeron en el curso de unas pocas semanas.  Al mismo tiempo, en el campo político, Kirschner debilitó a los sectores y líderes que le podían competir dentro del Justicialismo y se convirtió en dueño y señor de ese movimiento. No cambió la Constitución para poderse reelegir, pero logró la designación de su mujer, Cristina,  como la candidata oficial del partido y, luego, como la nueva Presidenta de la República. Cristina tiene la formación académica, la experiencia y la capacidad intelectual para ejercer el cargo. Pero las mayores ambiciones políticas las tenía Néstor. El corazón le jugó una pésima pasada. Estando como Secretario de UNASUR,  una crisis coronaria se lo llevó antes de que pudiera cumplir con, la que se decía, era su aspiración de regresar a la Presidencia, después del período de intervalo de su esposa. Muchos argentinos se preguntan hoy si “la Reina Cristina” buscará su reelección. Habrá que hacerle seguimiento a ese nuevo capítulo de la ópera política argentina.
Pero lo que viene ocurriendo en Guatemala es distinto a lo que sucedió en la Argentina: no es una ópera sino una vulgar opereta, en la que la que el papel tradicional del hombre obsesionado por mantener el poder, se cambió por el de la mujer que, desde siempre, ha querido llegar personalmente a la más alta posición del Estado, sin tener las calificaciones para el cargo. A Sandra Torres de Colom no le ha sido suficiente ser Primera Dama, el poder detrás del trono. Siempre ha querido ser la Presidenta.
Conocí a Colom en un vuelo entre San Salvador y Washington. Venía con su mujer en los asientos detrás de los nuestros. Yo estaba acompañando a un grupo de diputados del FMLN, invitados al BID para una serie de reuniones. Los diputados me los presentaron y, durante todo el viaje, me llamó la atención que quien llevaba la parada en el diálogo con los diputados salvadoreños no era él sino ella. Colom parecía bastante discreto y hasta triste. Ella, por el contrario, muy animada y “opinadora”. Con un maquillaje de diva trasnochada.
Después de posesionado Colom, ella siempre ha exigido ser sentada a la mesa, al lado del Presidente, en cualquier acto, conferencia o reunión, al estilo de lo que hace la señora de Ortega, a quien llaman “la bruja” en Nicaragua. Muchas veces esa exigencia pone en aprietos protocolarios a los organizadores del evento. En casi todos los demás países, las primeras damas, más discretas, se sientan en la primera fila entre la audiencia.
Lo que no sabían los guatemaltecos, cuando eligieron a Colom, es que la aspiración de la señora Sandra Torres no era la de apoyar a su marido como primera dama, sino la de reemplazarlo como jefe de estado al final de su mandato. El discreto Colom ha aceptado las exigencias de su esposa, Sandra Torres, y ha solicitado el divorcio para saltarse la norma constitucional que prohíbe que parientes cercanos del mandatario en ejercicio lo puedan suceder. Así de simple y de cínico.
En declaraciones a la prensa, Torres ha dicho que la decisión de divorciarse se tomó después de su postulación, “con el fin de despejar el camino legal”.
Finalizó sus declaraciones con una frase que deberá quedar registrada en la canción de apertura de una opereta en su honor: “Mi amor por el Presidente es grande y sólido, pero mi amor por el país es ilimitado e incalculable”.
Pobre país!