domingo, 30 de octubre de 2011

CAÍ EN LA TENTACIÓN

Columna enviada a diarios de Colprensa el viernes 28 de octubre.
Me había prometido no opinar sobre las elecciones del próximo domingo, pero la tentación es muy fuerte. Me atreveré, entonces, a escribir a la distancia algunas opiniones sobre el proceso, en general, y sobre la elección en la capital de todos los colombianos, en particular. Al fin y al cabo, Bogotá ya no es el espacio urbano, exclusivo de los bogotanos. A todos nos interesa.
Con estas elecciones locales, los partidos tradicionales quedarán todavía más debilitados. El partido conservador, con un fuerte enfrentamiento entre sus directivas y el expresidente Pastrana, desaparecerá de Bogotá. En otras ciudades grandes, ha tenido que recurrir a alianzas, algunas espurias, para poder elegir a algunos alcaldes y gobernadores. A su turno, el joven candidato del partido liberal en la capital, sacará una de las votaciones más bajas, no obstante contar con  reconocidas calidades. En otras ciudades, también el partido rojo se ha visto obligado a pactar alianzas, no siempre sanctas.
Siempre he opinado que la elección generalizada de alcaldes y gobernadores fue improvisada e inoportuna, en momentos en que el Estado no tenía el control de todo el territorio nacional, y la presencia de los dineros de la mafia del narcotráfico y del paramilitarismo tuvieron las puertas abiertas para influir fuertemente en muchas elecciones locales. 
El atractivo de llegar al poder local, para manejar presupuestos, contratos y nombramientos es tan grande, que el número de movimientos y candidatos llega a ser ridículo.  En varias ciudades, hasta ayer se seguían negociando alianzas. La confusión para los electores este domingo será muy grande. Pero el resultado peor será el de que, en no pocas ciudades y departamentos,  serán elegidos alcaldes y gobernadores con porcentajes de votación excesivamente bajos. Es decir, se elegirán mandatarios que frente a sus gobernados carecerán de mandato y legitimidad y que no contarán con apoyo suficiente en los órganos legislativos locales. La consecuencia, entonces, será la de que dichos mandatarios recurrirán a la compra de apoyos, a través de contratos y nombramientos, para obtener alguna gobernabilidad. ¡Deprimente!
En el caso de la elección de Alcalde para Bogotá, las últimas encuestas no permiten sacar conclusiones claras, fuera de lo que todos sabemos: la pelea será entre Petro, Peñalosa y Gina. La encuesta de Datexco, que no tiene hoy total credibilidad por las acusaciones que se le han hecho de reducir los tamaños de sus muestras, otorga a Petro el primer lugar, el segundo a Gina y el tercero a Peñalosa, con empate estadístico entre estos dos últimos.
Por lo anterior, resulta muy riesgoso entrar a predecir los resultados. Sin embargo, asumiré el riesgo y me atreveré:
En mi opinión, Petro será el ganador: la derecha y el centro están dividiendo sus votos básicamente entre Peñalosa, Gina y Galán. A pesar de sus altos “negativos” y de su falta de experiencia administrativa y gerencial, Petro pasará triunfante por el medio. Logrará canalizar a su favor la mayor parte de los votos tradicionales del Polo. A estos se sumarán sus votos propios entre los estratos 1 y 2 y los de sectores de la clase media que reconocen su liderazgo, lucha contra la corrupción y su compromiso con la democracia. Sumará, adicionalmente, una parte del apoyo que antes tenía Mockus, de los que no se sienten cómodos con Peñalosa y menos con el expresidente Uribe.
Existe cansancio frente a Peñalosa, a pesar de su muy buena gestión en la Alcaldía. Ya no es el candidato de las propuestas novedosas. Injustamente, es percibido como pedante y lejano. La suma neta de los votos que le brindará Uribe, más los que le quedaron después del abandono de Mockus,  no le alcanzarán para ganar. En mi opinión, ocupará el segundo lugar.
Si mis predicciones son acertadas, Gina obtendría una votación muy cercana, pero inferior a la de Peñalosa. Es una figura todavía muy nueva, que no ha tenido tiempo para solidificar una imagen clara y construir una base política propia, más allá de una parte del voto de opinión que logrará canalizar. Tiene, además, como puntos negativos, el hecho de haber renunciado a su silla en el Senado y haberse marchado del país. Mockus le sumará votos, por supuesto, pero no demasiados. El Mockus de hoy no es el mismo del de hace algunos años, cuando con sus gestos teatrales e inesperados, y sus frases ininteligibles, despertaba entusiasmo entre los jóvenes. Ya no es el líder favorito de columnistas y medios de comunicación. Su imagen se debilitó.
Si mis predicciones resultan ciertas, Petro será un Alcalde alejado del Polo y con problemas de apoyo en el Concejo. Por el bien de Bogotá, le deseamos éxito.
Apreciados lectores, hagan sus apuestas y, en todo caso, el domingo salgan a votar.

jueves, 20 de octubre de 2011

PATRICIA, LA NUESTRA

Publicado en mi blog "Desde Washington" en Semana.com

Pocas escritoras latinas, que escriben originalmente en inglés, se han destacado en los Estados Unidos. Y tan sólo una de origen colombiano. Patricia Engel es una nueva estrella en el mundo de las letras. Su libro VIDA fue seleccionado por el New York Times como uno de los más notables entre los publicados el año pasado. Ha recibido varios premios y los críticos han calificado esta colección de historias como impresionante.
La descubrí buscando algo que leer entre las recomendaciones del New York Times. Dicho diario no sólo seleccionó su libro VIDA como uno de los mejores publicados en el 2010, sino que dos de sus más agudas y exigentes comentaristas,  lo recomendaron con elogiosas palabras.
Como si lo anterior fuera poco, la prestigiosa revista inglesa, The Economist, destacó su libro y señaló que el cuento que le dio el título a la colección, VIDA, “es casi una perfecta pieza de ficción”.
Ante semejantes alabanzas, y con emoción de colombiana, inmediatamente adquirí el libro. Lo leí de una sentada. Lejos de defraudarme, me encantó.  Pasaba de la risa, a la reflexión y a la nostalgia con sus distintos relatos cortos. Lucho, Vida y Día, son los títulos escogidos para tres de las nueve historias. Con ellos, la autora juega con el nombre de personajes y con los significados de dichas palabras es español. Otros títulos son Cielito Lindo, Desaliento, Paloma y Madre Patria.
LUCHO
Fue el año en que mi tío fue arrestado por matar a su esposa, y nuestra familia fue objeto de todos los chismes del pueblo…
Eramos extranjeros, hispanos, en un pueblo de blancos. No sé cómo fuimos a parar allí. Hay toneladas de latinos en New Jersey, pero de alguna manera terminamos en el pueblo que sólo los aceptaba como sirvientes. (Traducción libre).

Así se inicia el libro de Patricia Engel y su primera historia. Está narrado por una protagonista a quien bautizó como Sabina. En ésta la narradora tiene catorce años, en otras siete y, en otras, más de veinte. En todas las edades, la voz de la narradora es auténtica y tremendamente convincente. No es la voz de una autora en la edad adulta, imitando los pensamientos, reflexiones y palabras de una niña. Logra dar autenticidad a Sabina, en cualquier edad. En palabras de la famosa crítica Michiko Kakutani, lo que hace de estas historias algo tan convincente es la impresionante voz que la autora le dio a Sabina: “una voz que es inmediata, poco sentimental y desarmantemente directa”.
Patricia Engel es como Sabina, “de sustancia colombiana”. Nació en New Jersey de padres colombianos, que viajaron allí para encontrar más oportunidades. Creció, entonces, en el mundo de los migrantes. De allí su interés personal y sus historias sobre los colombianos, los latinos y, en general, las personas de distintas nacionalidades que tratan de buscar, con papeles o sin papeles, un futuro en los Estados Unidos.
Cuando la contacté, Patricia me dijo que la gente que más le interesa, “que para mí son verdaderos héroes, son los inmigrantes”. Y los temas que llaman su atención se relacionan con los recién llegados, sus hijos y la generación bilingüe. “Eso viene del mundo en que crecí y en el cual sigo viviendo”, señaló.
Cuando leí su libro llamó mi atención que su personaje, Sabina, tanto de niña como de adulta, era  una observadora aguda de aspectos de la cultura y la vida colombiana. Con humor y en ocasiones con sarcasmo. Señaló que su tía Paloma, siempre que caminaba en la calle, se terciaba la cartera y la apretaba como si fuera a ser robada. O cuando relató que, en una de sus visitas a Bogotá, de niña, ya estaba cansada de que siempre le dieran ajiaco.
Sabina creció siendo una solitaria. En la escuela, tuvo pocas amigas norteamericanas. Una de las excepciones fue descrita como “el tipo de gringa que no sabe lo que es (y) si usted le pregunta probablemente le dirá que es escocesa o galesa”. Concluye diciendo que eso es raro para ella porque sus padres “conocen nuestras líneas de familia, cinco generaciones a lo ancho y diez generaciones atrás, hasta llegar al último conquistador”.
Después de leer estas y otras anotaciones, pregunté a Patricia qué tanto de autobiografía se reflejaba en sus cuentos. Me respondió que sus obras no son crónicas, son ficción. “Puede ser que haya detalles en mis libros que se parezcan a algunos detalles de mi vida real. Pero el libro no me refleja a mí como persona”.
El hecho de haber crecido en los Estados Unidos, de padres colombianos, le ha dado a Patricia la capacidad de tomar distancia y observar ambos países en sus historias.  Al respecto, Patricia me dijo: “me siento en casa en Colombia aunque no es mi casa, pero también cuando regreso al pueblo de New Jersey donde crecí, aunque es mi casa, no me siento totalmente en casa…Mi identidad es algo que fluye y que no depende de cómo me clasifiquen o me juzguen los demás”.
“Y la verdad es que mi distancia me permite tener una relación muy íntima y única con la Colombia de mi experiencia, de mi herencia y de mi imaginación”, concluyó la autora.
Ojalá que pronto su primer libro “VIDA” sea traducido al español. Estoy segura de que colombianos, latinoamericanos y, en general, el mundo de habla española gozarán enormemente la obra.
Patricia está trabajando en una novela que saldrá publicada en un año. “Se desarrolla en Paris y explora más los temas del multiculturalismo e inmigración que tanto me interesan”, me adelantó.
Definitivamente, Patricia Engel es una escritora nuestra y brillante. Hay que seguirle el paso.

viernes, 14 de octubre de 2011

HABEMUS TLC

Columna enviada a diarios asociados con Colprensa el 13 de octubre, 2011
Después de seis años de finalizada la negociación entre los gobiernos de los presidentes George Bush y Alvaro Uribe, el Congreso de los EU aprobó el Tratado de Libre Comercio con Colombia. El viacrucis de su aprobación refleja las divisiones ideológicas y políticas en el país del Norte, los temores por posibles pérdidas de empleo y la solidaridad de las organizaciones sindicales norteamericanas con sus colegas colombianos.
El Presidente Obama, finalmente, presentó la semana pasada a la consideración del Congreso los tratados con Colombia, Panamá y Corea del Sur. El desempleo en los Estados Unidos llega al 9.1 por ciento, con peligro de que continúe aumentando. Su tesis, entonces, fue la de que estos acuerdos crearán oportunidades de exportación, producción y empleo para las empresas de su país, en momentos en que la demanda interna está muy debilitada.
El Congreso aprobó los tratados este miércoles 12 de octubre, con un apoyo casi unánime de la bancada republicana en ambas cámaras.
La prensa ha presentado la aprobación de los tratados como un triunfo del Presidente Obama. El triunfo solo puede considerarse parcial, si se tiene en cuenta que la mayor parte de los congresistas de su propio partido no lo acompañaron con su voto a favor de los tratados con Panamá y Colombia.
Los resultados de la votación para el TLC con nuestro país fueron:
SENADO:           SI:   44 republicanos, 21 demócratas.  NO:  2 republicanos, 30 demócratas
CAMARA:          SI:   231 republicanos, 31 demócratas.  NO:  9 republicanos, 158 demócratas

Peor aún, los líderes de su partido, tanto en la Cámara como el Senado, votaron negativamente el acuerdo con Colombia. En otras palabras, le dieron mayor prioridad a sus relaciones con los sindicatos que al apoyo a su Presidente.
La alianza entre el partido demócrata y los sindicatos es de larga data y continúa. Comparten el temor de que el libre comercio traiga mayores pérdidas de empleos nacionales, como resultado de las facilidades para mover capitales, mercancías y servicios hacia países con legislaciones laborales y ambientales menos estrictas.
No es de extrañar, entonces, que los sindicatos colombianos que se oponían al TLC encontraran buenos aliados entre las principales organizaciones obreras de Estados Unidos.
Dichas organizaciones montaron su campaña de oposición al TLC con Colombia con la siguiente tesis: no se puede premiar a un país que no ofrece garantías a los sindicatos, persigue sus líderes, los asesina y tiene una alta tasa de impunidad. A pesar de los avances en la protección de sindicalistas y la aplicación de la justicia, y de los compromisos asumidos formalmente por el gobierno colombiano, esta tesis fue recogida por varios congresistas demócratas que votaron negativamente.
Los orígenes del Tratado de Comercio entre Colombia y Estados Unidos se remontan a 1990, cuando el Presidente George Bush (padre) lanzó la iniciativa de promover la creación de una gran zona de libre comercio en las Américas, desde Alaska hasta la Patagonia.
En el caso de los países andinos productores de drogas, se decidió ofrecerles un sistema de preferencias unilateral  para algunos sectores (ATPA). El objetivo era  el de generar alternativas de producción y creación de empleo que compensaran la eliminación de cultivos ilícitos con los programa de lucha anti-drogas. Las preferencias del ATPA, sin embargo, no eran generales ni estables. Debían ser aprobadas regularmente por el Congreso.
El paso siguiente para Perú y Colombia, durante el gobierno de Bush hijo, fue el de proceder con la negociación de tratados de libre comercio. Con este último, el proceso de negociación resultó bastante más complicado y demorado, por las presiones de sectores económicos que podrían verse afectados por la disminución de los aranceles.
Terminada la negociación entre los dos gobiernos, la aprobación en el Congreso norteamericano no fue posible, dada la mayoría demócrata en la Cámara y el Senado.
Las consecuencias de la aplicación del tratado dependerán de los avances en la ejecución de lo que, en el 2005, el gobierno colombiano llamó Agenda Interna para la Competitividad y la Productividad. Desconcierta saber que, en palabras del Ministro de Agricultura actual, el agro no está listo para el TLC. Y que las inversiones en infraestructura no han avanzado al ritmo que se requiere.
Le toca, entonces, al gobierno del Presidente Santos poner inmediatamente manos a la obra.

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Venezuela, qué te pasa?

¿Qué tienes, qué tenemos, qué nos pasa?                                                                                         
Ay nuestro amor es una cuerda dura que nos amarra hiriéndonos
y si queremos salir de nuestra herida, separarnos,
nos hace un nuevo nudo y nos condena
a desangrarnos y quemarnos juntos.

Los Versos del Capitán, Pablo Neruda

La relación de Colombia y Venezuela es geográfica, histórica, económica y cultural. No es necesario recordar a Bolívar para saberlo. Para las personas que hemos vivido a un lado u otro de la frontera la relación es todavía más profunda. Somos conscientes de que, en muchos aspectos, la geografía nos ha condenado “a desangrarnos y quemarnos juntos”.  De allí que tengamos un interés vital en entender lo que está pasando en el vecino país y analizar sus perspectivas.
En la Venezuela de hoy, esos análisis no son fáciles. Las cifras y pronunciamientos oficiales no dan suficiente confianza y  hay que tomarlos con pinzas. Por el lado de la oposición, la emoción en muchos casos impide el reconocimiento de los avances relativos que se han logrado en el área social. Lo que unos y otros aceptan, sin lugar a dudas, es que la Venezuela de hoy es muy distinta a la que encontró el Presidente Chávez al comienzo de su gestión. En todo caso,  los problemas se han profundizado hasta el punto de que no será fácil para los venezolanos sacar el país del túnel en que se encuentra.

Si la economía va muy mal, la salud del Presidente no va mejor. Sus quebrantos de salud parecen evidentes, si nos guiamos por las imágines en la TV y las fotos. Su ausencia del gobierno está contribuyendo a aumentar la parálisis gubernamental y la desinstitucionalización.


En Washington la visión que se tiene sobre Venezuela es cada vez más pesimista.  En contraste Colombia se percibe, en general, como un país con una democracia más sólida, una economía dinámica, una clase media fuerte y bien preparada y unos gobiernos que han sido capaces de mover a la Nación del borde del precipicio en que se encontraba.



LOS GRANDES PROBLEMAS DE VENEZUELA
La profunda desinstitucionalización, la falta de independencia de gran parte de los poderes públicos, entre ellos la justicia, y la ausencia de pesos y contrapesos han debilitado la democracia. En Venezuela, lo mismo que en otros países de la América Latina, democracia se ha homologado con elecciones. Chávez es el mandatario venezolano que más elecciones ha convocado. Casi una por año. Sabemos que son muchos más los factores que se deben tener en cuenta para calificar a un país de más o menos democrático.
Los problemas económicos en el país vecino son profundos y diversos, no obstante los altos precios del petróleo. Una lista muy corta y apresurada incluye: nacionalizaciones y confiscaciones de empresas en muchos sectores, lo que ha ahuyentado la inversión. Falta de reglas claras para la actividad de la empresa privada. Como resultado de lo anterior, Venezuela tiene pendientes por lo menos 26 disputas por compensación en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). Doce de dichas demandas involucran a PDVSA, la empresa nacional del petróleo. Los reclamos ascienden a más de $40 millardos de dólares.
Las tasas de inflación son muy altas (dos dígitos), lo cual ha llevado al gobierno a imponer controles de precios. La consecuencia ha sido la escases de muchos productos, incluidos los de primera necesidad.
Esta última recesión de la economía ha sido profunda y muy larga. Apenas ahora está comenzando a salir de ella. Las finanzas públicas son deficitarias y el endeudamiento creciente, a tasas de interés notoriamente altas. Existe control de cambios y las devaluaciones han sido frecuentes. Se calcula que, actualmente, las reservas líquidas de Venezuela tan sólo le alcanzarían para pagar dos meses de importaciones. El gobierno ha anunciado que trasladará el oro que tiene depositado en el exterior al Banco Central (nacional). No son claras las razones. De cumplir con este anuncio, la percepción del riesgo país puede aumentar y, con ello, las tasas de interés de los bonos de la deuda.
La corrupción sigue rampante. Chávez parece otorgar más prioridad a la lealtad personal de sus colaboradores que a su efectividad y al manejo transparente de los recursos públicos.
El debilitamiento de la infraestructura de carreteras, uno de los puntos fuertes de Venezuela en el pasado, ha sido notable, no sólo como consecuencia del invierno sino por la falta de mantenimiento oportuno.

Como si lo anterior fuera poco, la capacidad productora de PDVSA ha disminuido significativamente por mala administración y baja inversión. Con precios del petróleo a la baja (este martes se situaron en $77,22 dólares), el gobierno venezolano no contará con la caja chica que ha tenido hasta el momento.

LOS AVANCES Y LOS LUNARES SOCIALES
Venezuela ocupa el 75 lugar en el Indice de Desarrollo Humano, que se compara positivamente con el puesto 79 que ocupa Colombia, y negativamente con los de Chile (45) y Perú (63).
En materia de pobreza, entre 2002 y 2009, el país vecino logró disminuirla en 21 puntos porcentuales, al pasar de casi 49 por ciento a 27 por ciento, no obstante sus bajas tasas de crecimiento. Mientras tanto, de acuerdo con la metodología de la CEPAL, Colombia tan sólo bajó la pobreza en 8.5 puntos porcentuales, para situarse en 2009 en casi 46 por ciento, la tasa más alta entre los países andinos.
Gracias al apoyo de Cuba, Venezuela ha logrado vencer el analfabetismo y brindar acceso casi universal a la educación primaria. En el primer ciclo de bachillerato participan 80 de cada 100 jóvenes en edad escolar. Así mismo, el 60 por ciento llega al ciclo más avanzado del bachillerato.
Los avances en el cubrimiento de salud para las mayorías más pobres son también innegables, en virtud de que los servicios se han acercado a los barrios. Sin embargo, la situación de los hospitales y las carencias que sufren resultan inaceptables en un país en donde el gobierno dispone de muy cuantiosos recursos.
Otro lunar grande para el gobierno de Chávez es el del incumplimiento de sus promesas en materia de suministro de vivienda. Recientemente, ha vuelto a prometer la construcción de 300.000 unidades en un período corto,  lo cual parece imposible de alcanzar por el desgreño administrativo y la ineficiencia. El incumplimiento de esta promesa le podrá costar muy caro, electoralmente, al chavismo.
La prestación de los servicios públicos de agua y electricidad es marcadamente ineficiente y las empresas, por falta de inversiones oportunas, no están en capacidad de satisfacer la demanda. La población está diariamente sometida a cortes por largas horas. El descontento que lo anterior genera dentro de la población puede ser muy grande y debilitar las posibilidades de reelección del actual mandatario.
PERSPECTIVAS
No será fácil o rápido sacar a Venezuela del túnel en que se encuentra. La oposición está siendo consciente de lo anterior. Sin embargo, la propaganda oficial, por un lado, y los mensajes de los numerosos candidatos opositores (diez hasta el momento), por el otro, resultan confusos para una población que ya no sabe en qué o quién creer. La decisión de esperar hasta febrero para la selección de un candidato de unidad puede convertirse en un capitis diminutio, si es que el escogido tiene que competir con un Chávez sano, recorrer todo el país y convencer con un mensaje de esperanza al alto porcentaje de venezolanos que se califican como independientes (aproximadamente una tercera parte de los votantes).
La desaparición en este momento de Hugo Chávez desencadenaría enormes problemas. Sin el Comandante, el futuro de su modelo del “Socialismo del Siglo XXI” cambiaría significativamente. Algunos de sus posibles herederos buscarían la radicalización de la “revolución” y/o llevarían el país hacia el caos. La mejor alternativa para la oposición parece ser la de que Chávez pueda ser el candidato y vencerlo en las urnas.
De allí que todo el mundo viva pendiente de las noticias sobre la salud del mandatario. Sus colaboradores más cercanos, no obstante sus aspiraciones personales para sucederlo, tapan toda la información y niegan los achaques que, como consecuencia de la  enfermedad y de los tratamientos de quimioterapia, pueda estar sufriendo.   El mismo Chávez, de manera casi estoica, oculta sus padecimientos y se muestra enormemente optimista sobre la superación del cáncer. Si surgen rumores sobre recaídas, hace llamadas a los medios, envía trinos y se reúne con periodistas. Sin embargo, en las fotografías recientes no parece bien. Al contrario: la inflamación de su cara es cada día más pronunciada. Se sabe que, como resultado de la quimioterapia, algunos pacientes enfrentan problemas de eliminación de líquidos.  No nos tomó por sorpresa, entonces, que después de haberse declarado curado del cáncer, abruptamente haya anunciado su desplazamiento a Cuba este mes, para nuevos chequeos médicos.
Como los venezolanos, muchos colombianos, sobre todo los de la frontera, seguiremos pendientes de la evolución de la salud del Presidente.