jueves, 21 de abril de 2011

EL SECRETO CUBANO

El Congreso del Partido Comunista Cubano, realizado después de una pausa de 15 años, había despertado expectativas de cambio, a raíz de pronunciamientos recientes de Raúl Castro. Sin embargo, al final, el sabor que queda es el de que los cambios serán muy lentos. Lo que sí quedó claro, es que existe una conexión cubano-colombiana, hasta ahora guardada como secreto de Estado.
Después de todos los pronunciamientos de Raúl Castro sobre la necesidad de que se inicien una serie de cambios fundamentales en Cuba,  el Congreso del Partido Comunista desinfló las expectativas.
En sus discursos anteriores, Raúl había dado un tono de urgencia para lo que él ha llamado “la actualización del modelo económico”. Había regañado a las directivas del partido y les había exigido que no comenzaran a poner obstáculos a los urgentes cambios. Tan reciente como el sábado pasado, había puesto el dedo sobre la llaga al señalar que “la economía ha estado basada en unas matemáticas imposibles, en las que dos más dos no son cuatro sino cinco o seis”.
Sin embargo, en su discurso de cierre del evento le bajó varios decibeles al sentido de urgencia, para advertir que “la actualización del modelo económico no es un milagro que pueda obrarse de la noche a la mañana, como algunos piensan”. Se espera lograrlo en el curso del próximo quinquenio.
Reconoció que el principal obstáculo que enfrentan para el cambio es la mentalidad, que se ha erigido como barrera sicológica, y ha estado atada “durante largos años, a los mismos dogmas y criterios obsoletos”.
Se sabe que el poder real en la toma de decisiones en Cuba no ha estado en manos del partido, sino en las de la cúpula constituida por los dos hermanos Castro, el ejército y un pequeño grupo de dirigentes de su confianza. No es de esperar que Raúl quisiera criticar a Fidel o al ejército, presidido por el mismo desde el triunfo de la revolución. En consecuencia, se podría concluir que, en la búsqueda de chivos expiatorios, resultó más fácil señalar al partido, a pesar de que no lo habían reunido en 15 años y no tiene  las riendas de las decisiones. Por primera vez no se señala al bloqueo de los Estados Unidos como el principal causante de las penurias económicas en la isla.
La conformación del Comité Central, ahora con 15 miembros, parecería contradecir directamente los llamados del Jefe del Estado, y ahora nueva cabeza del partido, para que se refresque la mentalidad de la dirigencia y se abandonen los viejos clichés. Doce de los escogidos provienen de la misma vieja guardia anquilosada. Entre ellos suman un total de 1020 años, para una edad promedio de 68.  La razón que públicamente se dio para esta decisión, fue la de que se cometieron “deficiencias que… impidieron contar hoy con la reserva de sustitutos maduros y con experiencia suficiente para asumir el relevo en los principales cargos del país”. La explicación real puede ser la de que, indirectamente, Raúl está reconociendo la falta de  importancia de la institucionalidad partidaria. En todo caso, la persona seleccionada para la vicepresidencia, y quien estaría destinada a reemplazar a Raúl, en caso de muerte o enfermedad, tiene 80 años.
Muchos jóvenes cubanos, desde antes del Congreso, ya se mostraban escépticos sobre sus resultados y las medidas que serían adoptadas. Al plenum se  llevaron alrededor de 300 propuestas que el pueblo desconoce y no fueron discutidas antes públicamente. Es decir, fueron decididas por la vieja guardia de siempre, con el apoyo de las fuerzas armadas. Aún no se han publicado.
Confieso que seguí con atención el evento, en la medida de lo posible, a través de los informes en la televisión y los videos en el Internet. Nunca he ido a Cuba y siempre tuve la curiosidad de conocer y escuchar directamente a Fidel Castro, en sus años briosos. Sin embargo, ya no quiero hacerlo. Por lo menos hasta que los cambios anunciados no comiencen a ser realidad.
Puedo esperar. Si resulta verdad el rumor que se difundió en los corrillos de participantes en el Congreso, tendré la oportunidad de conocer a un Fidel, que aunque menos brioso, conservará sus capacidades intelectuales, y a un Raúl que me podrá relatar cómo, a sus 80 años, siguió siendo rebelde y comenzó a ser el agente de cambios en su país. Quizás podré compartir con algunos miembros de la actual cúpula, que nos sobrevivirán a todos, unos cuantos rones y un buen tabaco cubano.
El secreto de estado, que había sido tan bien guardado hasta ahora, parece ser el de que los investigadores cubanos descubrieron y pusieron a prueba, entre sus principales dirigentes, la fórmula para la eterna juventud. La misma que ensayaron muy exitosamente en Amparito Grisales. Gracias a los increíbles resultados obtenidos y, en virtud de la influencia de Ernesto Samper, ella aceptó  convertirse en la promotora internacional de la mágica fórmula. En consecuencia, la poción que se está comercializando proviene de Cuba y no de China, como se nos había informado inicialmente. Por mi parte, para poder ser testigo de los cambios en Cuba, desde ya tendré que comenzar a utilizarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario