jueves, 19 de mayo de 2011

GUIA PARA VOTANTES

En las próximas elecciones regionales hay que votar. Lo que está en juego es el bienestar y el futuro de su propio departamento o municipio, y la viabilidad de seguir viviendo allí. Es decir, su propia vida y la de  su familia. No deje que otros decidan por usted.
La elección por voto directo de alcaldes y gobernadores fue una decisión improvisada, emotiva y equivocada. La tesis era la de que se fortalecería la democracia en Colombia. ¡Nada de éso! La democracia no puede ser medida exclusivamente por la existencia de elecciones.
En momentos en que muchas regiones se encontraban bajo la influencia, y en otros casos, bajo el control de grupos por fuera de la ley, ya fuera de narcotraficantes, paramilitares o guerrilla, se facilitó el que dichos grupos se adueñaran también del poder político. Lo hicieron a través de la elección de alcaldes y gobernadores, bajo la presión de las armas y la capacidad corruptora del dinero. De esa manera, también, dichos grupos ganaron el control de los presupuestos locales y saquearon las tesorerías.
En lo que se refiere a la elección de gobernadores, los departamentos menos fuertes perdieron la posibilidad de contar con un agente del Presidente de la República, que fuera al mismo tiempo su vocero ante los poderes centrales. En otras palabras, perdieron influencia nacional. También se eliminó la capacidad de controlar los municipios, que antes tenían los gobernadores. Se perdió gobernabilidad.
Siempre pensé que la elección de alcaldes y gobernadores ha debido hacerse por etapas, comenzando por las circunscripciones más grandes e institucionalmente fuertes, en donde el poder de grupos irregulares o familias enquistadas en la estructura local estuviera diluido. Al ver lo que viene ocurriendo en Bogotá, ¡hoy hasta dudo de la conveniencia de la elección popular del alcalde de la capital de la República!
Los retos que estamos enfrentando actualmente son monumentales. Después de este invierno, la nación, los departamentos y municipios  tienen que proceder, de manera acelerada, a  invertir cuantiosos recursos para reconstruir escuelas, barrios y municipios destruidos, ofrecer vivienda digna a las poblaciones desplazadas, recuperar, y ojalá mejorar, las vías que han desaparecido bajo la fuerza de las lluvias. En esta coyuntura, el papel de alcaldes, gobernadores  y legisladores resultará esencial.
Así mismo, el gobierno nacional se comprometió con la ejecución del Plan de Desarrollo, que tiene como objetivo esencial reducir los desequilibrios regionales y sociales y fortalecer las divisiones territoriales más débiles. Para ello, los municipios y departamentos tendrán que contar con líderes visionarios, gerentes eficientes y dirigentes sin tacha. Con autoridades que trabajen por el bien de los habitantes de su municipio o departamento, y no en provecho propio. Con alcaldes y gobernadores que sean totalmente inflexibles frente a la corrupción.

Para ello hay que votar masivamente en las próximas elecciones locales y elegir los mejores. Tiene razón el editorialista del diario La Opinión cuando señalaba recientemente que  “los ciudadanos de bien tienen que ganarle la partida a los corruptos, a los clientelistas, a los patrocinadores de abusos de poder, a los traficantes de coimas y prebendas, a los depredadores del presupuesto oficial”.

Con las anteriores inquietudes en mente, he diseñado una guía práctica con preguntas que pueden servirle en el momento de tomar su decisión sobre por quiénes votar.

Primero es recomendable tener claro por quién no votar. Algunas de las preguntas que podemos hacernos, para comenzar a descartar nombres, son:

¿Tienen el candidato o candidata, sus padres o hermanos, antecedentes penales?
¿Han sido acusados de enriquecimiento ilícito, o existen sospechas de aprovechamiento de los recursos públicos?
Aunque un candidato no tiene por qué responder por las faltas de sus familiares, los valores con los que creció afectarán sus comportamientos. Así mismo, aunque el candidato sea honesto, sus parientes más cercanos podrán tratar de aprovechar su poder para hacer negocios.

¿Se ha enriquecido el candidato súbitamente?
¿La fuente de sus ingresos y de su capital no es clara?

Analice el partido o movimiento que respalda al candidato y  los principales líderes de los mismos.
¿Son personas que hayan sido sancionadas por la justicia por delitos de cualquier tipo?
¿Son reconocidos corruptos o traficantes de prebendas?

Si la respuesta a cualquiera de las anteriores preguntas es positiva, no vote por ese candidato. Si son negativas, examine entonces el candidato, a la luz de las siguientes consideraciones:

¿Está lo suficientemente preparado para las altas responsabilidades que asumirá?
¿Tiene ideas sobre cómo resolver los principales problemas locales y las expresa de manera clara y coherente?
¿Cuenta con una visión sobre el futuro económico y social de la región y está usted de acuerdo con esa visión?

¿Ha sido exitoso en anteriores posiciones que haya ocupado, ya sea en el sector público o en el privado? ¿Ha demostrado capacidad de trabajo y liderazgo?

¿Es valiente y capaz de enfrentarse a la oposición o a grupos de interés que traten de bloquear sus propuestas o proyectos?

¿Está bien rodeado?

¿Tiene sensibilidad social y  le duelen los problemas de la gente?

¿Se sentirá usted cómodo y hasta orgulloso de decir, en cualquier parte, fulano o zutana es el gobernador de mi departamento o el alcalde de mi ciudad?

Si las respuestas a todas estas preguntas son positivas, para por lo menos un candidato, no sólo vote decididamente por esa persona sino contribuya con su campaña. Aporte tiempo, esfuerzos y recursos, en la medida de sus posibilidades, para apoyarla.

Si las respuestas para varios candidatos son mixtas, evalúe en qué áreas no es grave hacer concesiones.

Si no encuentra un solo candidato para quien las respuestas sean satisfactorias, salga de todas maneras a votar. Vote en blanco. Deje constancia de su protesta y ponga su granito de arena para que las elecciones se tengan que repetir.

Columna publicada en el diario La Opinión, jueves 19 de mayo 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

LOS TEMORES DE CHAVEZ

Publicado en Semana.com el 10 de mayo de 2011.

La publicación del libro sobre el dossier de los computadores de Raúl Reyes, por parte del IISS de Londres, le creará dificultades internacionales a Chávez y se puede convertir en una bomba de tiempo para las relaciones entre Colombia y Venezuela. Su aparición explica el nerviosismo que ya habíamos captado en el presidente del vecino país.
La aparición en Londres del libro que analiza y transcribe cientos de correos y documentos encontrados en el computador de Raúl Reyes, no tomó por sorpresa al presidente Hugo Chávez. El gobierno colombiano le había advertido sobre su publicación y, es de suponer, le haya ofrecido una copia por adelantado. Ahora entendemos las razones de Chávez para postergar su gira por Brasil, Argentina y Bolivia, prevista para esta semana. Se le habrían creado situaciones embarazosas frente a sus colegas y frente a los medios de comunicación de dichos países.
Se conocían algunos de los correos encontrados en el computador de Reyes, después del ataque a su campamento, al otro lado de la frontera con Ecuador. Pero no se había hecho un análisis sistemático de los mismos o una publicación de los documentos más relevantes. El gobierno del Presidente Uribe, del cual fue Ministro de Defensa el doctor Juan Manuel Santos, encargó dicha tarea al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS), un centro de estudios de reconocida independencia. Con la publicación esta semana del libro, se destapa el alcance de la relación de los gobiernos de Venezuela y Ecuador, y de sus presidentes, con la guerrilla de las FARC y su proyecto de tomarse el poder en Colombia.
El gobierno de Venezuela, y el propio Chávez, no salen bien librados: el libro afirma que el presidente personalmente se habría reunido con Raúl Reyes y otros miembros del secretariado de las FARC y comprometido  a ayudarlos para obtener legitimidad política. Les habría ofrecido ayuda económica por $300 millones de dólares. No hay seguridad de que, finalmente, el dinero se haya entregado. Confirma las sospechas del expresidente Uribe, ya que, según el IISS, “mientras Chávez públicamente propugnaba la neutralidad y se ofrecía como mediador honesto en negociaciones de paz con el gobierno colombiano, también permitía que las FARC utilizaran el territorio venezolano para su refugio, operaciones transfronterizas y actividad política…”  
Esta última información ya era conocida por los colombianos. De allí la sorpresa que causó la afirmación del Presidente Santos, de que esos campamentos ya no estaban en las coordenadas previamente identificadas por el ejército colombiano. Todos nos preguntábamos ¿qué pasó?
Estos y otros hallazgos del IISS, serán divulgados ampliamente por los medios colombianos e internacionales, y analizados a profundidad por los gobiernos de Europa, Estados Unidos y América Latina.  Chávez lo sabe y parece preocupado por las consecuencias que pueda traer.
Ahora entendemos mejor su celeridad para detener y extraditar a Colombia a Joaquín Pérez, presunto representante en Europa de las FARC, aún a costa de dañar sus relaciones con el partido comunista venezolano y otros grupos que calificó de “extrema izquierda”. ( Ver columna LAS VOLTERETAS DE CHAVEZ en http://mariacarmenza123.blogspot.com/ ). Ahora comprendemos la dimensión de su afán por dejar constancia de que él y su gobierno no tuvieron que ver con los campamentos de las FARC en territorio venezolano. De acuerdo con sus recientes declaraciones, los que se reunieron con las FARC fueron miembros de los grupos de extrema izquierda de su país, quienes hicieron “planes para montar en Venezuela unas bases de la guerrilla colombiana a espaldas de todos nosotros”.
En las últimas semanas, el presidente Chávez no sólo ha querido seguir tomando distancia de las FARC y negar sus relaciones con esa organización guerrillera, sino que se ha preocupado por dejar constancia de su condena “irrestricta al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y su repudio a todas las formas de violencia”, de acuerdo con el comunicado emitido por la cancillería venezolana, a raíz de la operación de los comandos de los Estados Unidos y la muerte de Osama bin Laden en territorio paquistaní.
Evidentemente, Chávez venía tratando de blindarse. No es para menos. La información de que las FARC no sólo habrían entrenado a varios grupos urbanos en Venezuela en la guerra de guerrillas y en acciones terroristas, sino de que “podrían haber cometido asesinatos de oponentes políticos de Chávez”, es muy delicada.
La intervención armada en Libia, por parte de la OTAN, constituye un preaviso para gobiernos acusados de atacar su propia población y apoyar, en algún momento, el terrorismo. Chávez así lo ha entendido, según se deduce de su llamado a la oposición para que no recurra a las vías incendiarias y a generar situaciones sangrientas, que lo que buscan es culparlo a él, de forma que “Naciones Unidas apruebe una intervención”.
La aparición del informe sobre los documentos del computador de Raúl Reyes, en momentos en que las relaciones entre Colombia y Venezuela atraviesan por una etapa positiva, no deja de preocupar. Puede convertirse en una nueva bomba de tiempo para las relaciones entre los dos países que, ante la más pequeña chispa, podría estallar. No obstante la promesa del gobierno de Colombia de no referirse al informe, y del propósito del gobierno venezolano de no responder al mismo. Coincide con el inicio de una nueva etapa electoral en el vecino país que, por razón de las dificultades económicas, escases de alimentos, fallas generalizadas en los servicios públicos y desastres generados por las lluvias,  puede ser muy volátil. Tanto desde el punto de vista del comportamiento de la oposición y de la población, como del gobierno del presidente Chávez y las organizaciones que defienden la revolución bolivariana.

viernes, 6 de mayo de 2011

OBAMA Y LA MUERTE DE OSAMA

Como era de esperarse, los índices de aprobación del Presidente Barack Obama aumentaron significativamente, después de la operación que tuvo como resultado la muerte de Osama bin Laden. ¿Cuáles serán los impactos, a más largo plazo, sobre sus posibilidades de reelección?
Ganar las elecciones presidenciales, en Estados Unidos, para una persona morena, que se llama Barack Hussein Obama, fue una hazaña extraordinaria. Lo logró gracias a su inteligencia superior, capacidad oratoria, organización y campaña impecable. Su mensaje de cambio caló entre los demócratas e independientes. El apoyo que obtuvo entre los jóvenes, que estaban ansiosos por un liderazgo distinto, resultó importantísimo.
No obstante ese triunfo, algunos sectores no se conforman con tenerlo como jefe de estado, ya sea por razones ideológicas, por motivos raciales o por ambos. La derecha más recalcitrante considera que Obama está demasiado hacia la izquierda. Y el racismo, aunque ha mejorado notoriamente en este país, sigue existiendo entre sectores minoritarios pero rabiosos.
Esos grupos han recurrido a todas las artimañas posibles para deslegitimarlo. Los racistas propagaron la tesis de que Obama había sido elegido ilegalmente, porque no habría nacido en Estados Unidos sino en Kenia. (Allí nació su padre quien lo abandonó desde niño). Alegaban que el certificado de nacimiento común, expedido por las autoridades del Estado de Hawaii, era falso. Lo retaban a que diera a conocer el certificado original. Otros lo criticaban como comandante en jefe de las fuerzas armadas, por blando, y lo calificaban de inexperto, diletante e indeciso.
A raíz de las rebeliones en Oriente Medio y en Libia,  los ataques se multiplicaron. Para los usuales “halcones” de guerra, resultaba inaceptable que Estados Unidos consultara una operación militar con un organismo internacional, en este caso, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Se rasgaron todavía más las vestiduras cuando Obama entregó, a las fuerzas de la OTAN, el liderazgo sobre los vuelos y bombardeos para proteger a la población civil libia.
Estos ataques contra Obama se multiplicaron y comenzaron a tener impacto sobre su imagen, incluso entre demócratas e independientes que votaron por él. De acuerdo con la encuesta del New York Times y de CBS, a comienzos de abril, apenas un 39 por ciento de los encuestados aprobaba su manejo de la política exterior.  Todavía un menor porcentaje apoyaba sus acciones contra el terrorismo (35 por ciento). Su índice de aprobación, en general, como jefe de estado, había descendido a 46 por ciento.
En tan sólo una semana, Obama logró contrarrestar con creces dichos ataques: en primer lugar, entregó a los medios de comunicación copia de su certificado original y completo de nacimiento que prueba, sin lugar a dudas, que nació en el Estado de Hawaii. Ridiculizó al empresario de medios Donald Trump, que se había convertido en el último y más ruidoso de los promotores de la duda sobre su lugar su nacimiento. Como si fuera poco, dio la orden para que un comando especial penetrara al territorio de Pakistán y entrara a una vivienda de un barrio cercano a una base militar paquistaní, para apresar o eliminar a Osama bin Laden, prófugo desde hace 10 años. No se avisó previamente al gobierno paquistaní. El gobierno del Presidente Bush había durado 8 años detrás de bin Laden, a quien quería vio o muerto.  Al segundo año de su administración, Obama tomó a tiempo una decisión, asumió grandes riesgos y lo logró.
Si la operación hubiese fracasado, ya sea porque no hubieran encontrado a bin Laden, porque los comandos hubieran sido repelidos por sus protectores o por el propio ejército paquistaní, o hubieran caído en la batalla, los impactos sobre la imagen y perspectivas políticas de Obama habrían sido  muy graves.
Con el triunfo de la operación militar y la capacidad de decisión demostrada por el Presidente, su imagen se fortaleció decididamente: su índice general de aprobación aumentó 11 puntos y llegó a 57 por ciento, el apoyo a su política contra el terrorismo  ascendió a 70 por ciento y 8 de cada 10 norteamericanos aprobaron la operación contra bin Laden.
Históricamente, los porcentajes de aprobación para los presidentes aumentan significativamente con los  triunfos militares.   Por ejemplo, Kennedy vio sus marcas mejorar después de la solución al problema de los misiles colocados por la Unión Soviética en Cuba. George Bush padre logró aumentar su popularidad después de la operación Tormenta del Desierto en Kuwait. El apoyo para Bush hijo creció, después de la invasión a Irak.  Sin embargo, pocos meses después, esos aumentos se disiparon.
Con base en las anteriores experiencias, hasta ahora todos los comentaristas y generadores de opinión de los Estados Unidos han opinado que el impacto de la operación militar y la entrega del certificado de nacimiento no incidirán sobre las posibilidades de reelección de Obama, ya que el repunte se irá diluyendo con el tiempo. 
Difiero de esa apreciación. Por supuesto, Obama ganará o perderá, según evolucione la economía de los Estados Unidos y la difícil situación internacional. Las calidades del que sea su contrincante y la contundencia de su mensaje pesarán también sobre los resultados. Sin embargo, Obama no tendría posibilidades de reelección, si las dudas sobre su legitimidad como Presidente persistieran y si su imagen como comandante en jefe continuara siendo la de una persona débil, indecisa e insegura. Obama ha quitado del camino los dardos envenenados que matarían su reelección, desde antes de que se inicie la campaña. En resumen, los efectos de sus dos decisiones recientes son condiciones necesarias aunque no suficientes para triunfar en las próximas elecciones.
Una campaña interesante, que puede convertirse en un caso de estudio para los expertos, está por comenzar.

Publicado en el blog de Semana.com

jueves, 5 de mayo de 2011

LAS VOLTERETAS DE CHAVEZ

El Presidente Chávez continúa sorprendiendo. Cuando no terminábamos de salir de nuestro asombro por sus declaraciones de amor a la Colombia de Santos, acusa al partido comunista de su país de extremista, extradita a personas vinculadas con las FARC y rechaza vehementemente el terrorismo en todas sus formas.  
Por mucho tiempo los colombianos estuvimos convencidos de que el gobierno de Venezuela estaba ofreciéndole abrigo a cabezas de la guerrilla y se hacía de la vista gorda frente a campamentos de las FARC en su territorio. Ahora sabemos, por boca del Presidente Santos, que esos campamentos ya no están en las coordenadas previamente identificadas por el ejército colombiano. ¿Qué pasó?
No acabábamos de salir de nuestro asombro cuando, después de una llamada del Presidente Santos para advertirle de la inminente llegada a Maiquetía de Joaquín Pérez, presunto representante en Europa de las FARC, lo detiene y extradita rápidamente a Colombia.
El partido comunista venezolano y otros grupos acusaron al gobierno de traición y llevaron a cabo protestas públicas. Como respuesta, el Presidente asumió la responsabilidad por esta decisión y afirmó: “a mí no van a estar chantajeándome aquí, nadie, ni de la extrema izquierda ni de la extrema derecha”. Pero la mayor sorpresa vino cuando denunció a dichos grupos de reunirse con las FARC, y hacer “planes para montar en Venezuela unas bases de la guerrilla colombiana a espaldas de todos nosotros”.
¿Es ese el mismo Chávez, algunos de cuyos ministros supuestamente se reunían con jefes de la guerrilla en sus campamentos? ¿Las razones para estas volteretas de Chávez son meramente internas o internacionales?
El Presidente de Venezuela siempre ha sido vocal y agresivo en sus ataques al “imperio del Norte”, al gobierno de Bush y, recientemente, al Presidente Obama. Mientras tanto, ha mantenido las relaciones económicas con ese país y sus exportaciones de petróleo. Es la faceta de Chávez el pragmático frente a Chávez el ideólogo y agitador.
Así mismo, había protestado frente a las acusaciones de los Estados Unidos de no colaborar en la lucha contra el terrorismo. Pero es que para el presidente venezolano, por lo menos hasta ahora,  las FARC no son una organización terrorista. Es un grupo insurgente. Recientemente, parece estar cambiando su tesis y haciendo esfuerzos notorios para que no se le acuse de estarlos apoyando. “Yo no fui, fueron otros extremistas”, es lo que está significando.
En otros frentes internacionales, el cambio de Chávez, no por lo sutil ha dejado de ser claro. Con ocasión de los ataques de la OTAN en Libia, reiteró su amistad con Gadafi, pero se desmarcó de sus decisiones al señalar: “yo no puedo decir que apoyo, o estoy a favor, o aplaudo cualquier decisión que tome cualquier amigo mío en cualquier parte del mundo, no, uno está a distancia”. Se ofreció entonces para buscar una solución política internacional al conflicto en ese país.
A raíz de la muerte esta semana de Osama bin Laden, a manos de comandos norteamericanos, las piruetas del comunicado de la cancillería venezolana son esclarecedoras. Por supuesto, protesta por la violación de la soberanía de Pakistán. Califica el “método” empleado por los Estados Unidos como bárbaro e ilegal. Pero se refiere a bin Laden como “connotado terrorista” y “sombrío personaje”.  De manera no menos sorpresiva, expresa su solidaridad con el pueblo de los Estados Unidos y, especialmente, con las familias de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. Finaliza condenando “irrestrictamente al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y su repudio a todas las formas de violencia”.
Hasta esta semana podía pensarse que el abrupto cambio de Chávez frente a Santos, personalmente, y frente a las FARC, se debía a razones puramente internas y pragmáticas. El debilitamiento en las relaciones y el comercio entre los dos países ha perjudicado la economía y golpeado a los consumidores venezolanos. Cuando se acerca una nueva elección, Chávez debe buscar soluciones a la escasez de productos y a la alta inflación.
Pero sus sutilezas frente a la situación en Libia y la muerte de bin Laden sugieren algo distinto. Se está cuidando, parece preocupado.
Los levantamientos populares en los países del Medio Oriente y Norte del Africa, constituyen un preaviso para muchos caudillos y tiranos. Los pueblos están pidiendo más democracia. Exigen no sólo el derecho a tener voz, sino a participar en las decisiones. Se están revelando contra aquellos que se anclaron en el poder por muchos años. No obstante las riquezas petroleras y los altos subsidios que ellas han permitido, la gente protesta fuertemente contra la corrupción. Y la comunidad internacional, con la bendición de las Naciones Unidas, los está escuchando y comenzando a apoyar en su rebelión.
En esas circunstancias, Chávez parece estar sacando algunas enseñanzas: ningún país está exento de que el pueblo cansado, finalmente se rebele. Debe mejorar las condiciones de vida de las clases medias, que son las que empujan las revoluciones. Debe cuidarse bien de no continuar apareciendo como protector de terroristas. Los Estados Unidos y los países europeos, si lo justifican las circunstancias, terminan por intervenir.
Publicado en el Diario La Opinión.

domingo, 1 de mayo de 2011

COMPARACIONES PREOCUPANTES

Los resultados de las elecciones en Perú están preocupando a varios generadores de opinión en nuestro país. Colombia no es Perú. Sin embargo, si comparamos los avances o retrocesos en materia de pobreza, desigualdad y desarrollo humano, los colombianos debemos sentirnos inquietos. Ningún país está exento de que, al perder la esperanza, las mayorías caigan en los brazos de algún demagogo.
Hacer comparaciones resulta antipático. Los colombianos tradicionalmente hemos sido optimistas y alegres. Pensamos que Colombia es superior, en muchos aspectos, a todos nuestros vecinos, con la excepción de Brasil (que se considera a sí mismo el mejor país del mundo). Nos sentimos más cultos, inteligentes y mejor preparados.   Pero, cuidado, porque la mayor parte de nuestra población sigue siendo muy pobre y la clase  media está golpeada.
Seamos claros: entre todos nuestros vecinos, Brasil, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, tenemos los más altos índices de concentración del ingreso, los porcentajes de pobreza más altos y el más bajo índice de desarrollo humano. Los anteriores indicadores nos deben, no sólo preocupar, sino mover para cambiar las tendencias y las prioridades.
Veamos algunos detalles:
En 2009, el porcentaje de pobreza en Colombia (46%) fue el más alto del vecindario y el que menos disminuyó en los años que pasaron desde 2002. Apenas 16%. Arrancamos el período con una tasa muy semejante a la del Perú (54%). Pero allí disminuyó  más de 36%. Cierto, Perú creció mucho más que Colombia y ello explica, en gran parte, la disminución del porcentaje de pobres.
El lado positivo: disminuimos significativamente la tasa de indigencia. Pasamos del 29% a cerca del 16%. Las transferencias, a través de Familias en Acción, y otros programas pudieron contribuir a este descenso. Sin embargo, resultaron cortas frente a las grandes necesidades.
En América Latina, en general, el ingreso está muy fuertemente concentrado. En Colombia, la minoría que forma parte del 10% de los hogares más ricos, se lleva casi el 40% de los ingresos. En Perú reciben el 29% y en Venezuela el 25%. Como contraste, el 40% de los hogares colombianos, los más pobres, reciben menos del 12%.
Nuestras deficiencias en el mejoramiento de la distribución del ingreso se reflejan en el llamado coeficiente de Gini.  En el caso de Colombia, entre 1999 y 2009,  este coeficiente no mejoró. De nuevo, en este campo estamos bastante peor que Perú y Venezuela.
Las inversiones de Colombia en el área social son cuantitativa y cualitativamente insuficientes. Lo anterior se refleja en indicadores como el Indice de Desarrollo Humano. En el último informe de Naciones Unidas, ocupamos el nada honroso puesto 76 en el mundo, por debajo de todos nuestros vecinos. La posición del Perú fue la 66.
Algunos columnistas se preguntan sobre las lecciones que los resultados electorales en el Perú pueden traer para Colombia. Una conclusión fácil podría ser la de que si en Perú, con unos indicadores sociales mejores que los nuestros y unas tendencias más positivas, ocurrió una debacle electoral, cosas peores pueden ocurrir en nuestro país.
No necesariamente. El problema de las desigualdades regionales en el vecino país es muy complejo y las diferencias culturales y raciales difíciles de extirpar. Allí, la falta de presencia y efectividad del Estado en varias regiones es peor que la nuestra, y las culturas y prácticas ancestrales, dentro un porcentaje alto de la población, le añaden a la multidimencionalidad de la pobreza ingredientes difíciles de superar. Una proporción importante de la población indígena sobrevive en condiciones semejantes a las del siglo XIX. No sólo están marginados físicamente, sino cultural, social y económicamente. Esas regiones y esos pueblos votaron mayoritariamente por Humala.
A pesar de que existen grandes desigualdades en nuestro desarrollo regional, los ingresos y las oportunidades, los colombianos conformamos una población mucho más homogénea, que vive en el siglo XX. Otros ya están en el siglo XXI. Lo cual está bien.
La decisión del actual gobierno de orientar el Plan de Desarrollo y sus inversiones hacia la disminución de esas diferencias, es acertada. En todo caso, debe darse una enorme prioridad a la inversión social, a las mejoras en la calidad y el acceso a los servicios públicos, sobre todo en educación y salud, y a acciones concretas para disminuir la concentración del ingreso, que es no sólo moralmente escandalosa sino peligrosa.
Los cambios que se están presentando en las actitudes y espíritu de los colombianos deben servir como una llamada de atención: del optimismo y alegría que tradicionalmente nos han caracterizado, estamos pasando a un estado de creciente polarización y amargura. Según la última encuesta de Latinobarómetro, tan sólo el 28% de los encuestados está satisfecho con el funcionamiento de la economía, un escaso 39% piensa que el país está progresando y una amplia mayoría (66%) considera que las decisiones de los gobiernos favorecen apenas a unos cuantos. Basta con leer los comentarios en línea de los lectores de los medios para captar la peligrosa polarización y la violencia verbal existentes.
Los colombianos respaldan la democracia y no son amigos de las aventuras políticas. Pero ningún país está exento de que, al perder la esperanza, las mayorías caigan en los brazos de algún demagogo.
Publicado en blog DESDE WASHINGTON en Semana.com en abril 2011

JUAN MANUEL, EL PRAGMATICO

El gobierno de Santos volvió a sorprender por su pragmatismo: suscribió con E.U. un Plan de Acción para desenredar la aprobación del tratado de libre comercio. Si su ejecución contribuye a proteger la vida de sindicalistas colombianos, a mejorar el respeto de los derechos de los trabajadores y a controlar los abusos de las llamadas cooperativas, Colombia saldrá ganando.
A la llegada de Santos a la Presidencia, el tratado estaba bastante enredado en los Estados Unidos: durante el gobierno de Bush, por la mayoría demócrata en el Congreso, que escucha y recibe el apoyo de fuertes sindicatos y ONGs opuestos al libre comercio. Al comienzo del gobierno Obama, porque el propio Presidente,  cercano a esos grupos,  congeló el trámite para su ratificación.
Qué pasó para que Obama le diera carácter de urgencia a la tramitación del acuerdo con Colombia?  Los republicanos en el Congreso lo pusieron contra la pared. Supeditaron la aprobación del Tratado con Corea del Sur, que tiene alta prioridad para el gobierno, a la tramitación simultánea con el de Colombia.
Importantes generadores de opinión y empresarios le pusieron de presente la contradicción existente entre la estrategia de hacer del comercio internacional un pilar fundamental para el fortalecimiento de la economía y la creación de empleo, y la negativa de enviar al congreso el tratado con Colombia para su ratificación.   Igualmente, el contraste entre su reciente anuncio de iniciar una nueva era de asociación con América Latina y seguir dejando colgado de la brocha a uno de sus más leales y firmes socios en la región.
Vale señalar que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, resultó una pieza clave para desentrabar el proceso y certificar oportunamente los avances colombianos en la protección de los derechos humanos.
Santos fue pragmático: entendió la necesidad de darle a su contraparte algo concreto con qué calmar a los sindicatos y ONGs enemigas del tratado. De allí la suscripción de un Plan de Acción, con una hoja de ruta y fechas muy precisas, para mejorar la situación de los sindicatos y proteger a los trabajadores. Los países latinoamericanos tenemos la fama de que nos comprometemos internacionalmente, dejamos pasar el tiempo y no cumplimos.
Santos y su equipo negociaron bien: al fin y al cabo, lo que aceptaron fue cumplir con acuerdos como los de la OIT, que ya habían sido suscritos (e incumplidos) desde hace varios años por Colombia. Adicionalmente, fortalecer la justicia y los derechos de los trabajadores, objetivos que formaban parte de su agenda de gobierno. El articulado del tratado original no se modificó y, de pasada, encontraron comprensión frente a le necesidad de extraditar a Makled a Caracas y no a EU.
Santos se mostró como un buen líder: se comprometió con el Plan de Acción, no obstante el riesgo de que algunos comentaristas colombianos lo califiquen de arrodillado ante la gran potencia.
Obama también fue pragmático: por una parte, respondió a las solicitudes de legisladores republicanos y empresarios que presionaron por la tramitación del tratado. Al mismo tiempo, puede ofrecerle a los sindicatos y a los demócratas compromisos concretos para solucionar los problemas laborales y de seguridad en Colombia, que les sirvieron como excusa pública para oponerse a este tratado.  Todo ello sin que se hubiere modificado el contenido y el articulado del tratado suscrito por los gobiernos de Uribe y Bush. En ese sentido, Obama puede sostener que éste responde tanto a los intereses económicos de su país como a sus más altos valores. Como ñapa, se comenzará a quitar de encima la acusación de que se está ahogando en sus propias contradicciones.
El tratado le sirve a Estados Unidos. Como bien lo señaló recientemente el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS por su sigla en inglés), ayuda a los productores norteamericanos, ya que el 80 por ciento de sus exportaciones ingresarán a Colombia libres de gravámenes. El resto se irá liberando en el curso de los próximos 10 años. También servirá a los agricultores, para quienes las tarifas desaparecerán o se irán reduciendo.
Qué tanto le sirve este convenio a los colombianos?  Si la prioridad que Colombia  le otorga a la aprobación del tratado conduce a que se pongan en ejecución los compromisos del Plan de Acción, Colombia saldrá ganando. La protección a los sindicalistas se fortalecería, mejoraría el respeto de los derechos de los trabajadores y se controlarían los abusos de las llamadas cooperativas, lo cual no sólo beneficia a los trabajadores sino a todo el país.
En lo que se refiere a los productores, algunos venían siendo favorecidos por las preferencias unilaterales otorgadas por EU a los países andinos. Sin embargo, esas preferencias deben renovarse periódicamente. En este momento no están vigentes y están sujetas al vaivén de la situación política y económica en el país del norte. El tratado les ofrecerá estabilidad en las condiciones para exportar.
Publicado en blog "DESDE WASHINGTON" en Semana.com, abril 2011.

viernes, 29 de abril de 2011

LA BODA

Semana me convenció. Veré la boda por televisión. A algunos comentaristas no les basta con acusar a las mujeres de la autoría intelectual del artículo sobre “La Boda del Siglo”. Quieren negarnos, a hombres y mujeres, la oportunidad de escapar mentalmente de todas las tragedias diarias. Incluyendo al Presidente Santos.
Mujeres, a protestar. Cómo es esto de que encima de que nos culpan por el artículo de Semana sobre “La Boda del Siglo”, nos quieran quitar la posibilidad de escapar de la preocupación de que el Presidente Santos pierda la paciencia y mande al diablo al ex presidente Uribe por los twitter. Las colombianas también tenemos derecho a evadir lo que Juan Gabriel (no, no el cantante, el gran novelista) llama “el carácter tragicómico de nuestra trama colombiana”.
Cómo es esto de que algunos lectores de la revista  se quejen porque la misma nos ofrezca un respiro de las infinitas tragedias causadas por las lluvias y todas las guerras. Pero si hasta la venerable revista The Economist dedica un artículo especial a la Boda! Está bien, admito, The Economist es una revista británica y Semana es colombiana.
Sin embargo, protesto. Por qué a algunos comentaristas les parecen muy bien las distracciones del futbol, colombiano, latinoamericano o europeo, y nos critican por soñar con cuentos de hadas?
Anuncio, desde ya, que veré la ceremonia por TV. Imposible viajar a Londres con los precios de los pasajes y el alojamiento. La última habitación que ayer estaba disponible en el Hotel Goring, donde se hospedarán los padres de la novia, costaba la friolera de $1.072 dólares la noche. El hotelito parece decente y queda cerca de la Estación Victoria pero, ni manera.
El viernes debe ser un día de relajación universal. Me atrevo a aconsejarle al Presidente Santos que le merme a su agitada agenda y se tome este viernes de vacaciones para seguir el acontecimiento. Si acepta mi consejo, podrá ser testigo de que los tiempos pasados fueron mejores (me refiero al Reino Unido y no a Colombia) inclusive durante los duros años que precedieron el triunfo de la Thatcher.
Inspirada por los adelantos que nos han ofrecido los medios sobre la Boda del Siglo, me puse a investigar. Comparto la dirección electrónica en donde se encuentran los más pequeños detalles sobre el festejo. Aparecen los libretos que repetirán todos los presentadores en las transmisiones de TV y radio del mundo. Perdón Julito y Alberto por esta “chiviada”. Democracia es democracia y nuestros lectores tienen derecho de acceder a la información directamente de la fuente, así esté en inglés. La sorpresa es que viene siendo divulgada ampliamente por el propio palacio de San James, que ha hecho uso de las más modernas herramientas informáticas para hacerle publicidad a la Boda.
El Presidente Santos y el Presidente Obama no fueron invitados. La prensa colombiana recibió esa noticia con madurez. Pero, aquí en Washington, no faltaron los comentaristas que señalaron que la corona británica, al no invitar al Presidente Barack Obama y a su señora, estaba ofendiéndolos. Mala leche de esos republicanos, con tal de molestar a Obama. Se les olvida la guerra de independencia? Es que piensan que la realeza no tiene memoria? Está bien, han pasado más de 200 años, pero la afrenta sigue fresca.
Les cuento que los novios se trasladarán, en carro y no carroza,  hasta la Abadía de Westminster. Junto a los Rolls Royces y Bentlies que llevarán a la familia real, la caravana incluirá Volkswagens. Los tiempos cambian y el Reino Unido tiene también problemas financieros. Se requieren recursos para terminar de cubrir los costos de las celebraciones. Es de suponer que la firma alemana ofreció una millonada por la publicidad que eso le significa.
Pero como no puede haber ceremonia británica sin caballos, para encanto del ex presidente Uribe, la guardia montará los mejores ejemplares de la pesebrera real. Y el regreso de los novios a Buckingham será en una carroza, tirada por finos corceles, que fue construida especialmente para el Rey Eduardo VII in 1902.
Supongo que los jóvenes consortes no quedaron contentos con el carruaje que les fuera asignado. Al fin y al cabo, Eduardo VII no pudo ascender al trono sino hasta después del larguísimo reinado de la Reina Victoria. A Wills le tocará esperar, no sólo a que la actual soberana fallezca, sino a que su padre reine quién sabe por cuantos años. El pobre no tiene esperanzas: su Majestad Isabel II está rozagante y Carlos luce bastante bien.
Insisto no sólo en que el Presidente Santos debería tomarse el viernes libre. Como queremos el bien de la patria, le sugiero también que invite al ex presidente Uribe para que disfruten juntos de la pompa, la ceremonia y  los caballos. De esa manera, Santos podría recargar su reserva de paciencia y el Presidente Uribe desprenderse del twitter, que está amenazando causar un cisma entre los dos.

jueves, 21 de abril de 2011

EL SECRETO CUBANO

El Congreso del Partido Comunista Cubano, realizado después de una pausa de 15 años, había despertado expectativas de cambio, a raíz de pronunciamientos recientes de Raúl Castro. Sin embargo, al final, el sabor que queda es el de que los cambios serán muy lentos. Lo que sí quedó claro, es que existe una conexión cubano-colombiana, hasta ahora guardada como secreto de Estado.
Después de todos los pronunciamientos de Raúl Castro sobre la necesidad de que se inicien una serie de cambios fundamentales en Cuba,  el Congreso del Partido Comunista desinfló las expectativas.
En sus discursos anteriores, Raúl había dado un tono de urgencia para lo que él ha llamado “la actualización del modelo económico”. Había regañado a las directivas del partido y les había exigido que no comenzaran a poner obstáculos a los urgentes cambios. Tan reciente como el sábado pasado, había puesto el dedo sobre la llaga al señalar que “la economía ha estado basada en unas matemáticas imposibles, en las que dos más dos no son cuatro sino cinco o seis”.
Sin embargo, en su discurso de cierre del evento le bajó varios decibeles al sentido de urgencia, para advertir que “la actualización del modelo económico no es un milagro que pueda obrarse de la noche a la mañana, como algunos piensan”. Se espera lograrlo en el curso del próximo quinquenio.
Reconoció que el principal obstáculo que enfrentan para el cambio es la mentalidad, que se ha erigido como barrera sicológica, y ha estado atada “durante largos años, a los mismos dogmas y criterios obsoletos”.
Se sabe que el poder real en la toma de decisiones en Cuba no ha estado en manos del partido, sino en las de la cúpula constituida por los dos hermanos Castro, el ejército y un pequeño grupo de dirigentes de su confianza. No es de esperar que Raúl quisiera criticar a Fidel o al ejército, presidido por el mismo desde el triunfo de la revolución. En consecuencia, se podría concluir que, en la búsqueda de chivos expiatorios, resultó más fácil señalar al partido, a pesar de que no lo habían reunido en 15 años y no tiene  las riendas de las decisiones. Por primera vez no se señala al bloqueo de los Estados Unidos como el principal causante de las penurias económicas en la isla.
La conformación del Comité Central, ahora con 15 miembros, parecería contradecir directamente los llamados del Jefe del Estado, y ahora nueva cabeza del partido, para que se refresque la mentalidad de la dirigencia y se abandonen los viejos clichés. Doce de los escogidos provienen de la misma vieja guardia anquilosada. Entre ellos suman un total de 1020 años, para una edad promedio de 68.  La razón que públicamente se dio para esta decisión, fue la de que se cometieron “deficiencias que… impidieron contar hoy con la reserva de sustitutos maduros y con experiencia suficiente para asumir el relevo en los principales cargos del país”. La explicación real puede ser la de que, indirectamente, Raúl está reconociendo la falta de  importancia de la institucionalidad partidaria. En todo caso, la persona seleccionada para la vicepresidencia, y quien estaría destinada a reemplazar a Raúl, en caso de muerte o enfermedad, tiene 80 años.
Muchos jóvenes cubanos, desde antes del Congreso, ya se mostraban escépticos sobre sus resultados y las medidas que serían adoptadas. Al plenum se  llevaron alrededor de 300 propuestas que el pueblo desconoce y no fueron discutidas antes públicamente. Es decir, fueron decididas por la vieja guardia de siempre, con el apoyo de las fuerzas armadas. Aún no se han publicado.
Confieso que seguí con atención el evento, en la medida de lo posible, a través de los informes en la televisión y los videos en el Internet. Nunca he ido a Cuba y siempre tuve la curiosidad de conocer y escuchar directamente a Fidel Castro, en sus años briosos. Sin embargo, ya no quiero hacerlo. Por lo menos hasta que los cambios anunciados no comiencen a ser realidad.
Puedo esperar. Si resulta verdad el rumor que se difundió en los corrillos de participantes en el Congreso, tendré la oportunidad de conocer a un Fidel, que aunque menos brioso, conservará sus capacidades intelectuales, y a un Raúl que me podrá relatar cómo, a sus 80 años, siguió siendo rebelde y comenzó a ser el agente de cambios en su país. Quizás podré compartir con algunos miembros de la actual cúpula, que nos sobrevivirán a todos, unos cuantos rones y un buen tabaco cubano.
El secreto de estado, que había sido tan bien guardado hasta ahora, parece ser el de que los investigadores cubanos descubrieron y pusieron a prueba, entre sus principales dirigentes, la fórmula para la eterna juventud. La misma que ensayaron muy exitosamente en Amparito Grisales. Gracias a los increíbles resultados obtenidos y, en virtud de la influencia de Ernesto Samper, ella aceptó  convertirse en la promotora internacional de la mágica fórmula. En consecuencia, la poción que se está comercializando proviene de Cuba y no de China, como se nos había informado inicialmente. Por mi parte, para poder ser testigo de los cambios en Cuba, desde ya tendré que comenzar a utilizarla.

miércoles, 20 de abril de 2011

AUNQUE MAL PAGUE

Chávez llegó finalmente a Cartagena, pronunció encendidas declaraciones de amor a Colombia y los colombianos, suscribió algunos documentos conjuntos, con alcance bastante menor a lo esperado, y se marchó en santa paz. Brindemos por su salud, aunque mal pague.
El Presidente Chávez llegó a Cartagena con una fuerte gripa. Eso nos libró de tres o cuatro horas de  disquisiciones sobre el pasado común y el futuro de los dos pueblos “que somos uno sólo”, de acuerdo con sus palabras. Al final del encuentro, los dos gobiernos anunciaron la firma de “16 acuerdos de cooperación e integración”.
Los resultados, sin embargo, parecen ser bastante más modestos. Vamos por partes:
En primer lugar, no se logró lo más importante, que era un acuerdo de mediano o largo plazo para solucionar los nuevos obstáculos que le surgirán al comercio entre los dos países, a partir del 21 de abril. En esa fecha, Venezuela dejará de pertenecer a la Comunidad Andina.  Se tuvo que recurrir, entonces, a la prolongación, por tres meses, de las normas comerciales vigentes en la CAN. No sabemos cuáles serán las fórmulas jurídicas que permitan tal extensión. De todas maneras, los países tendrán que seguir negociando un nuevo convenio. Las dificultades son muchas, dadas las visiones tan disímiles que tienen ambos gobiernos sobre la apertura comercial, acceso a los mercados, control de divisas e intervención del estado. Como si fuera poco, Venezuela ha propuesto un convenio de muy corto plazo, modificable por solicitud de una de las partes. Es decir, ausencia de reglas del juego claras para inversionistas y exportadores.
Durante varios días, he estado buscando en las páginas Web de los dos gobiernos los textos de los anunciados acuerdos. Los resultados no han sido alentadores. Parece que la mayor parte se mantienen como secreto de estado.
El Ministerio de Comercio de Colombia ha sido el más abierto y transparente. Subió a su página de Internet los textos completos de tres “actas de compromiso” para la implementación de acciones de articulación productiva, para la fabricación de electrodomésticos, equipos de refrigeración, y formaletas y otros artículos para construcción. Se realizarán estudios de factibilidad. Los trabajos serán llevados a cabo por comisiones de los dos países, en el plazo de un año prorrogable. Esas actas de compromiso son apenas el comienzo de un camino muy empedrado.
Se publicó también un plan de acción conjunto para promover a los dos países como destino turístico y para fomentar el turismo entre sus ciudadanos. Los líderes y gobernantes de las regiones fronterizas deben, desde ya, presentar iniciativas realistas para que se incluyan dichas zonas en los planes.
Para enterarnos de los avances en materia de integración fronteriza, esperamos que el Gobernador de Norte de Santander informe detalladamente a la opinión pública. Las Cancillerías no han publicado los acuerdos. Lo mismo está sucediendo en el área de infraestructura, tan importante para el futuro del comercio y de la economía de las zonas de frontera.
Los mayores avances, parece, se obtuvieron en la búsqueda del regreso de Honduras a los organismos interamericanos y en el diálogo entre Chávez y Porfirio Lobo. La participación del Presidente hondureño en las reuniones de Cartagena fue bastante sorpresiva, por decir lo menos, y una distracción para el diálogo sobre los asuntos colombo-venezolanos. Por qué se incluyó?  Los mandatarios suelen caer en la tentación de asumir liderazgos regionales e internacionales que pueden crecer su estatura. Todo sea por el nuevo liderazgo internacional de Colombia!
No obstante lo anterior, el sólo hecho de mantener un diálogo pacífico con Venezuela, sobre tantos temas de interés para Colombia, es un gran triunfo. Santos y su equipo son pragmáticos, tienen la paciencia de los buenos negociadores y saben que tienen que llegar a acuerdos, antes de que la campaña presidencial en el vecino país se caliente más. En cualquier momento,  Chávez puede volver a encender la mecha del anti colombianismo y generar nuevas situaciones de conflicto, si ello conviene a sus intereses electorales.
Ese mismo pragmatismo y capacidad de negociación permitió a Santos descongelar la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que estaba desde hace cuatro años en la nevera, y a lograr la comprensión de Obama y el Departamento de Estado para la posible extradición de Makled a Venezuela y no al país del norte. El viernes conoceremos formalmente la decisión del gobierno colombiano sobre el destino del narcotraficante. Es de esperar que su entrega a Chávez traiga, no sólo paz en las relaciones con el vecino, sino avances concretos en alguno de los temas pendientes.
El más urgente es del acuerdo comercial, que reemplazará al de la CAN. Sabemos que no debemos crearnos falsas ilusiones. El comercio entre los dos países no podrá volver a ser el mismo. El acceso a los mercados venezolanos seguirá plagado de dificultades y los riesgos para los productores y exportadores colombianos, inmensos,  mientras Chávez siga aplicando su modelo de Socialismo s. XXI. Pero se requiere abrir las puertas al intercambio.
Mientras tanto, sigamos agradeciéndole al Presidente venezolano la reanudación del suministro de gasolina a nuestras zonas de frontera, que tanto la necesitan, y acompañando al Presidente Santos en su brindis por la salud de Chávez, aunque mal pague.

jueves, 7 de abril de 2011

La Opereta Política Latinoamericana

Chávez en Venezuela, los Kirschner en la Argentina y Ortega en Nicaragua ya se habían inventado  trucos para torcerle el cuello a las constituciones de sus países y eternizarse en el poder. Pero el mayor de los escándalos es el que están protagonizando Álvaro Colom y su mujer en Guatemala, en lo que bien se puede calificar como una opereta trágico-cómica.
Está surgiendo una nueva forma de eternizarse en el poder, no en cabeza propia, sino a través de las esposas. Ya se tenían precedentes, cuando Perón llevó como su fórmula para la Vicepresidencia de la Argentina a Isabelita quien, a su muerte en 1974, lo sucedió en el poder. Veinte años antes, no pudo lanzar como compañera de fórmula a Evita, quien estaba ad portas de la muerte por un cáncer. Perón y Evita dejaron una marca profunda en Argentina, que perdura. En el mundo entero, por lo menos, nos quedó la fascinante leyenda de Evita y una magnífica opera moderna con una canción que todavía resuena: “No llores por mí Argentina”.
Por la anterior experiencia, quizás a los argentinos no los tomó por sorpresa la pirueta de los Kirschner. Néstor pasó de gobernador de una alejada y pequeña provincia, con no más de 600.000 habitantes, a Presidente de la República. Cristina ya había sido diputada nacional por Santa Cruz, su provincia. Cuando Néstor ascendió, ella también lo hizo y llegó el Senado de la República por Buenos Aires.
Durante su período presidencial, Néstor cumplió una positiva gestión económica y estabilizó las finanzas públicas y las cuentas externas, en un momento de grave crisis en el país, cuando presidentes ascendieron y cayeron en el curso de unas pocas semanas.  Al mismo tiempo, en el campo político, Kirschner debilitó a los sectores y líderes que le podían competir dentro del Justicialismo y se convirtió en dueño y señor de ese movimiento. No cambió la Constitución para poderse reelegir, pero logró la designación de su mujer, Cristina,  como la candidata oficial del partido y, luego, como la nueva Presidenta de la República. Cristina tiene la formación académica, la experiencia y la capacidad intelectual para ejercer el cargo. Pero las mayores ambiciones políticas las tenía Néstor. El corazón le jugó una pésima pasada. Estando como Secretario de UNASUR,  una crisis coronaria se lo llevó antes de que pudiera cumplir con, la que se decía, era su aspiración de regresar a la Presidencia, después del período de intervalo de su esposa. Muchos argentinos se preguntan hoy si “la Reina Cristina” buscará su reelección. Habrá que hacerle seguimiento a ese nuevo capítulo de la ópera política argentina.
Pero lo que viene ocurriendo en Guatemala es distinto a lo que sucedió en la Argentina: no es una ópera sino una vulgar opereta, en la que la que el papel tradicional del hombre obsesionado por mantener el poder, se cambió por el de la mujer que, desde siempre, ha querido llegar personalmente a la más alta posición del Estado, sin tener las calificaciones para el cargo. A Sandra Torres de Colom no le ha sido suficiente ser Primera Dama, el poder detrás del trono. Siempre ha querido ser la Presidenta.
Conocí a Colom en un vuelo entre San Salvador y Washington. Venía con su mujer en los asientos detrás de los nuestros. Yo estaba acompañando a un grupo de diputados del FMLN, invitados al BID para una serie de reuniones. Los diputados me los presentaron y, durante todo el viaje, me llamó la atención que quien llevaba la parada en el diálogo con los diputados salvadoreños no era él sino ella. Colom parecía bastante discreto y hasta triste. Ella, por el contrario, muy animada y “opinadora”. Con un maquillaje de diva trasnochada.
Después de posesionado Colom, ella siempre ha exigido ser sentada a la mesa, al lado del Presidente, en cualquier acto, conferencia o reunión, al estilo de lo que hace la señora de Ortega, a quien llaman “la bruja” en Nicaragua. Muchas veces esa exigencia pone en aprietos protocolarios a los organizadores del evento. En casi todos los demás países, las primeras damas, más discretas, se sientan en la primera fila entre la audiencia.
Lo que no sabían los guatemaltecos, cuando eligieron a Colom, es que la aspiración de la señora Sandra Torres no era la de apoyar a su marido como primera dama, sino la de reemplazarlo como jefe de estado al final de su mandato. El discreto Colom ha aceptado las exigencias de su esposa, Sandra Torres, y ha solicitado el divorcio para saltarse la norma constitucional que prohíbe que parientes cercanos del mandatario en ejercicio lo puedan suceder. Así de simple y de cínico.
En declaraciones a la prensa, Torres ha dicho que la decisión de divorciarse se tomó después de su postulación, “con el fin de despejar el camino legal”.
Finalizó sus declaraciones con una frase que deberá quedar registrada en la canción de apertura de una opereta en su honor: “Mi amor por el Presidente es grande y sólido, pero mi amor por el país es ilimitado e incalculable”.
Pobre país!