domingo, 30 de octubre de 2011

CAÍ EN LA TENTACIÓN

Columna enviada a diarios de Colprensa el viernes 28 de octubre.
Me había prometido no opinar sobre las elecciones del próximo domingo, pero la tentación es muy fuerte. Me atreveré, entonces, a escribir a la distancia algunas opiniones sobre el proceso, en general, y sobre la elección en la capital de todos los colombianos, en particular. Al fin y al cabo, Bogotá ya no es el espacio urbano, exclusivo de los bogotanos. A todos nos interesa.
Con estas elecciones locales, los partidos tradicionales quedarán todavía más debilitados. El partido conservador, con un fuerte enfrentamiento entre sus directivas y el expresidente Pastrana, desaparecerá de Bogotá. En otras ciudades grandes, ha tenido que recurrir a alianzas, algunas espurias, para poder elegir a algunos alcaldes y gobernadores. A su turno, el joven candidato del partido liberal en la capital, sacará una de las votaciones más bajas, no obstante contar con  reconocidas calidades. En otras ciudades, también el partido rojo se ha visto obligado a pactar alianzas, no siempre sanctas.
Siempre he opinado que la elección generalizada de alcaldes y gobernadores fue improvisada e inoportuna, en momentos en que el Estado no tenía el control de todo el territorio nacional, y la presencia de los dineros de la mafia del narcotráfico y del paramilitarismo tuvieron las puertas abiertas para influir fuertemente en muchas elecciones locales. 
El atractivo de llegar al poder local, para manejar presupuestos, contratos y nombramientos es tan grande, que el número de movimientos y candidatos llega a ser ridículo.  En varias ciudades, hasta ayer se seguían negociando alianzas. La confusión para los electores este domingo será muy grande. Pero el resultado peor será el de que, en no pocas ciudades y departamentos,  serán elegidos alcaldes y gobernadores con porcentajes de votación excesivamente bajos. Es decir, se elegirán mandatarios que frente a sus gobernados carecerán de mandato y legitimidad y que no contarán con apoyo suficiente en los órganos legislativos locales. La consecuencia, entonces, será la de que dichos mandatarios recurrirán a la compra de apoyos, a través de contratos y nombramientos, para obtener alguna gobernabilidad. ¡Deprimente!
En el caso de la elección de Alcalde para Bogotá, las últimas encuestas no permiten sacar conclusiones claras, fuera de lo que todos sabemos: la pelea será entre Petro, Peñalosa y Gina. La encuesta de Datexco, que no tiene hoy total credibilidad por las acusaciones que se le han hecho de reducir los tamaños de sus muestras, otorga a Petro el primer lugar, el segundo a Gina y el tercero a Peñalosa, con empate estadístico entre estos dos últimos.
Por lo anterior, resulta muy riesgoso entrar a predecir los resultados. Sin embargo, asumiré el riesgo y me atreveré:
En mi opinión, Petro será el ganador: la derecha y el centro están dividiendo sus votos básicamente entre Peñalosa, Gina y Galán. A pesar de sus altos “negativos” y de su falta de experiencia administrativa y gerencial, Petro pasará triunfante por el medio. Logrará canalizar a su favor la mayor parte de los votos tradicionales del Polo. A estos se sumarán sus votos propios entre los estratos 1 y 2 y los de sectores de la clase media que reconocen su liderazgo, lucha contra la corrupción y su compromiso con la democracia. Sumará, adicionalmente, una parte del apoyo que antes tenía Mockus, de los que no se sienten cómodos con Peñalosa y menos con el expresidente Uribe.
Existe cansancio frente a Peñalosa, a pesar de su muy buena gestión en la Alcaldía. Ya no es el candidato de las propuestas novedosas. Injustamente, es percibido como pedante y lejano. La suma neta de los votos que le brindará Uribe, más los que le quedaron después del abandono de Mockus,  no le alcanzarán para ganar. En mi opinión, ocupará el segundo lugar.
Si mis predicciones son acertadas, Gina obtendría una votación muy cercana, pero inferior a la de Peñalosa. Es una figura todavía muy nueva, que no ha tenido tiempo para solidificar una imagen clara y construir una base política propia, más allá de una parte del voto de opinión que logrará canalizar. Tiene, además, como puntos negativos, el hecho de haber renunciado a su silla en el Senado y haberse marchado del país. Mockus le sumará votos, por supuesto, pero no demasiados. El Mockus de hoy no es el mismo del de hace algunos años, cuando con sus gestos teatrales e inesperados, y sus frases ininteligibles, despertaba entusiasmo entre los jóvenes. Ya no es el líder favorito de columnistas y medios de comunicación. Su imagen se debilitó.
Si mis predicciones resultan ciertas, Petro será un Alcalde alejado del Polo y con problemas de apoyo en el Concejo. Por el bien de Bogotá, le deseamos éxito.
Apreciados lectores, hagan sus apuestas y, en todo caso, el domingo salgan a votar.

jueves, 20 de octubre de 2011

PATRICIA, LA NUESTRA

Publicado en mi blog "Desde Washington" en Semana.com

Pocas escritoras latinas, que escriben originalmente en inglés, se han destacado en los Estados Unidos. Y tan sólo una de origen colombiano. Patricia Engel es una nueva estrella en el mundo de las letras. Su libro VIDA fue seleccionado por el New York Times como uno de los más notables entre los publicados el año pasado. Ha recibido varios premios y los críticos han calificado esta colección de historias como impresionante.
La descubrí buscando algo que leer entre las recomendaciones del New York Times. Dicho diario no sólo seleccionó su libro VIDA como uno de los mejores publicados en el 2010, sino que dos de sus más agudas y exigentes comentaristas,  lo recomendaron con elogiosas palabras.
Como si lo anterior fuera poco, la prestigiosa revista inglesa, The Economist, destacó su libro y señaló que el cuento que le dio el título a la colección, VIDA, “es casi una perfecta pieza de ficción”.
Ante semejantes alabanzas, y con emoción de colombiana, inmediatamente adquirí el libro. Lo leí de una sentada. Lejos de defraudarme, me encantó.  Pasaba de la risa, a la reflexión y a la nostalgia con sus distintos relatos cortos. Lucho, Vida y Día, son los títulos escogidos para tres de las nueve historias. Con ellos, la autora juega con el nombre de personajes y con los significados de dichas palabras es español. Otros títulos son Cielito Lindo, Desaliento, Paloma y Madre Patria.
LUCHO
Fue el año en que mi tío fue arrestado por matar a su esposa, y nuestra familia fue objeto de todos los chismes del pueblo…
Eramos extranjeros, hispanos, en un pueblo de blancos. No sé cómo fuimos a parar allí. Hay toneladas de latinos en New Jersey, pero de alguna manera terminamos en el pueblo que sólo los aceptaba como sirvientes. (Traducción libre).

Así se inicia el libro de Patricia Engel y su primera historia. Está narrado por una protagonista a quien bautizó como Sabina. En ésta la narradora tiene catorce años, en otras siete y, en otras, más de veinte. En todas las edades, la voz de la narradora es auténtica y tremendamente convincente. No es la voz de una autora en la edad adulta, imitando los pensamientos, reflexiones y palabras de una niña. Logra dar autenticidad a Sabina, en cualquier edad. En palabras de la famosa crítica Michiko Kakutani, lo que hace de estas historias algo tan convincente es la impresionante voz que la autora le dio a Sabina: “una voz que es inmediata, poco sentimental y desarmantemente directa”.
Patricia Engel es como Sabina, “de sustancia colombiana”. Nació en New Jersey de padres colombianos, que viajaron allí para encontrar más oportunidades. Creció, entonces, en el mundo de los migrantes. De allí su interés personal y sus historias sobre los colombianos, los latinos y, en general, las personas de distintas nacionalidades que tratan de buscar, con papeles o sin papeles, un futuro en los Estados Unidos.
Cuando la contacté, Patricia me dijo que la gente que más le interesa, “que para mí son verdaderos héroes, son los inmigrantes”. Y los temas que llaman su atención se relacionan con los recién llegados, sus hijos y la generación bilingüe. “Eso viene del mundo en que crecí y en el cual sigo viviendo”, señaló.
Cuando leí su libro llamó mi atención que su personaje, Sabina, tanto de niña como de adulta, era  una observadora aguda de aspectos de la cultura y la vida colombiana. Con humor y en ocasiones con sarcasmo. Señaló que su tía Paloma, siempre que caminaba en la calle, se terciaba la cartera y la apretaba como si fuera a ser robada. O cuando relató que, en una de sus visitas a Bogotá, de niña, ya estaba cansada de que siempre le dieran ajiaco.
Sabina creció siendo una solitaria. En la escuela, tuvo pocas amigas norteamericanas. Una de las excepciones fue descrita como “el tipo de gringa que no sabe lo que es (y) si usted le pregunta probablemente le dirá que es escocesa o galesa”. Concluye diciendo que eso es raro para ella porque sus padres “conocen nuestras líneas de familia, cinco generaciones a lo ancho y diez generaciones atrás, hasta llegar al último conquistador”.
Después de leer estas y otras anotaciones, pregunté a Patricia qué tanto de autobiografía se reflejaba en sus cuentos. Me respondió que sus obras no son crónicas, son ficción. “Puede ser que haya detalles en mis libros que se parezcan a algunos detalles de mi vida real. Pero el libro no me refleja a mí como persona”.
El hecho de haber crecido en los Estados Unidos, de padres colombianos, le ha dado a Patricia la capacidad de tomar distancia y observar ambos países en sus historias.  Al respecto, Patricia me dijo: “me siento en casa en Colombia aunque no es mi casa, pero también cuando regreso al pueblo de New Jersey donde crecí, aunque es mi casa, no me siento totalmente en casa…Mi identidad es algo que fluye y que no depende de cómo me clasifiquen o me juzguen los demás”.
“Y la verdad es que mi distancia me permite tener una relación muy íntima y única con la Colombia de mi experiencia, de mi herencia y de mi imaginación”, concluyó la autora.
Ojalá que pronto su primer libro “VIDA” sea traducido al español. Estoy segura de que colombianos, latinoamericanos y, en general, el mundo de habla española gozarán enormemente la obra.
Patricia está trabajando en una novela que saldrá publicada en un año. “Se desarrolla en Paris y explora más los temas del multiculturalismo e inmigración que tanto me interesan”, me adelantó.
Definitivamente, Patricia Engel es una escritora nuestra y brillante. Hay que seguirle el paso.

viernes, 14 de octubre de 2011

HABEMUS TLC

Columna enviada a diarios asociados con Colprensa el 13 de octubre, 2011
Después de seis años de finalizada la negociación entre los gobiernos de los presidentes George Bush y Alvaro Uribe, el Congreso de los EU aprobó el Tratado de Libre Comercio con Colombia. El viacrucis de su aprobación refleja las divisiones ideológicas y políticas en el país del Norte, los temores por posibles pérdidas de empleo y la solidaridad de las organizaciones sindicales norteamericanas con sus colegas colombianos.
El Presidente Obama, finalmente, presentó la semana pasada a la consideración del Congreso los tratados con Colombia, Panamá y Corea del Sur. El desempleo en los Estados Unidos llega al 9.1 por ciento, con peligro de que continúe aumentando. Su tesis, entonces, fue la de que estos acuerdos crearán oportunidades de exportación, producción y empleo para las empresas de su país, en momentos en que la demanda interna está muy debilitada.
El Congreso aprobó los tratados este miércoles 12 de octubre, con un apoyo casi unánime de la bancada republicana en ambas cámaras.
La prensa ha presentado la aprobación de los tratados como un triunfo del Presidente Obama. El triunfo solo puede considerarse parcial, si se tiene en cuenta que la mayor parte de los congresistas de su propio partido no lo acompañaron con su voto a favor de los tratados con Panamá y Colombia.
Los resultados de la votación para el TLC con nuestro país fueron:
SENADO:           SI:   44 republicanos, 21 demócratas.  NO:  2 republicanos, 30 demócratas
CAMARA:          SI:   231 republicanos, 31 demócratas.  NO:  9 republicanos, 158 demócratas

Peor aún, los líderes de su partido, tanto en la Cámara como el Senado, votaron negativamente el acuerdo con Colombia. En otras palabras, le dieron mayor prioridad a sus relaciones con los sindicatos que al apoyo a su Presidente.
La alianza entre el partido demócrata y los sindicatos es de larga data y continúa. Comparten el temor de que el libre comercio traiga mayores pérdidas de empleos nacionales, como resultado de las facilidades para mover capitales, mercancías y servicios hacia países con legislaciones laborales y ambientales menos estrictas.
No es de extrañar, entonces, que los sindicatos colombianos que se oponían al TLC encontraran buenos aliados entre las principales organizaciones obreras de Estados Unidos.
Dichas organizaciones montaron su campaña de oposición al TLC con Colombia con la siguiente tesis: no se puede premiar a un país que no ofrece garantías a los sindicatos, persigue sus líderes, los asesina y tiene una alta tasa de impunidad. A pesar de los avances en la protección de sindicalistas y la aplicación de la justicia, y de los compromisos asumidos formalmente por el gobierno colombiano, esta tesis fue recogida por varios congresistas demócratas que votaron negativamente.
Los orígenes del Tratado de Comercio entre Colombia y Estados Unidos se remontan a 1990, cuando el Presidente George Bush (padre) lanzó la iniciativa de promover la creación de una gran zona de libre comercio en las Américas, desde Alaska hasta la Patagonia.
En el caso de los países andinos productores de drogas, se decidió ofrecerles un sistema de preferencias unilateral  para algunos sectores (ATPA). El objetivo era  el de generar alternativas de producción y creación de empleo que compensaran la eliminación de cultivos ilícitos con los programa de lucha anti-drogas. Las preferencias del ATPA, sin embargo, no eran generales ni estables. Debían ser aprobadas regularmente por el Congreso.
El paso siguiente para Perú y Colombia, durante el gobierno de Bush hijo, fue el de proceder con la negociación de tratados de libre comercio. Con este último, el proceso de negociación resultó bastante más complicado y demorado, por las presiones de sectores económicos que podrían verse afectados por la disminución de los aranceles.
Terminada la negociación entre los dos gobiernos, la aprobación en el Congreso norteamericano no fue posible, dada la mayoría demócrata en la Cámara y el Senado.
Las consecuencias de la aplicación del tratado dependerán de los avances en la ejecución de lo que, en el 2005, el gobierno colombiano llamó Agenda Interna para la Competitividad y la Productividad. Desconcierta saber que, en palabras del Ministro de Agricultura actual, el agro no está listo para el TLC. Y que las inversiones en infraestructura no han avanzado al ritmo que se requiere.
Le toca, entonces, al gobierno del Presidente Santos poner inmediatamente manos a la obra.

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Venezuela, qué te pasa?

¿Qué tienes, qué tenemos, qué nos pasa?                                                                                         
Ay nuestro amor es una cuerda dura que nos amarra hiriéndonos
y si queremos salir de nuestra herida, separarnos,
nos hace un nuevo nudo y nos condena
a desangrarnos y quemarnos juntos.

Los Versos del Capitán, Pablo Neruda

La relación de Colombia y Venezuela es geográfica, histórica, económica y cultural. No es necesario recordar a Bolívar para saberlo. Para las personas que hemos vivido a un lado u otro de la frontera la relación es todavía más profunda. Somos conscientes de que, en muchos aspectos, la geografía nos ha condenado “a desangrarnos y quemarnos juntos”.  De allí que tengamos un interés vital en entender lo que está pasando en el vecino país y analizar sus perspectivas.
En la Venezuela de hoy, esos análisis no son fáciles. Las cifras y pronunciamientos oficiales no dan suficiente confianza y  hay que tomarlos con pinzas. Por el lado de la oposición, la emoción en muchos casos impide el reconocimiento de los avances relativos que se han logrado en el área social. Lo que unos y otros aceptan, sin lugar a dudas, es que la Venezuela de hoy es muy distinta a la que encontró el Presidente Chávez al comienzo de su gestión. En todo caso,  los problemas se han profundizado hasta el punto de que no será fácil para los venezolanos sacar el país del túnel en que se encuentra.

Si la economía va muy mal, la salud del Presidente no va mejor. Sus quebrantos de salud parecen evidentes, si nos guiamos por las imágines en la TV y las fotos. Su ausencia del gobierno está contribuyendo a aumentar la parálisis gubernamental y la desinstitucionalización.


En Washington la visión que se tiene sobre Venezuela es cada vez más pesimista.  En contraste Colombia se percibe, en general, como un país con una democracia más sólida, una economía dinámica, una clase media fuerte y bien preparada y unos gobiernos que han sido capaces de mover a la Nación del borde del precipicio en que se encontraba.



LOS GRANDES PROBLEMAS DE VENEZUELA
La profunda desinstitucionalización, la falta de independencia de gran parte de los poderes públicos, entre ellos la justicia, y la ausencia de pesos y contrapesos han debilitado la democracia. En Venezuela, lo mismo que en otros países de la América Latina, democracia se ha homologado con elecciones. Chávez es el mandatario venezolano que más elecciones ha convocado. Casi una por año. Sabemos que son muchos más los factores que se deben tener en cuenta para calificar a un país de más o menos democrático.
Los problemas económicos en el país vecino son profundos y diversos, no obstante los altos precios del petróleo. Una lista muy corta y apresurada incluye: nacionalizaciones y confiscaciones de empresas en muchos sectores, lo que ha ahuyentado la inversión. Falta de reglas claras para la actividad de la empresa privada. Como resultado de lo anterior, Venezuela tiene pendientes por lo menos 26 disputas por compensación en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). Doce de dichas demandas involucran a PDVSA, la empresa nacional del petróleo. Los reclamos ascienden a más de $40 millardos de dólares.
Las tasas de inflación son muy altas (dos dígitos), lo cual ha llevado al gobierno a imponer controles de precios. La consecuencia ha sido la escases de muchos productos, incluidos los de primera necesidad.
Esta última recesión de la economía ha sido profunda y muy larga. Apenas ahora está comenzando a salir de ella. Las finanzas públicas son deficitarias y el endeudamiento creciente, a tasas de interés notoriamente altas. Existe control de cambios y las devaluaciones han sido frecuentes. Se calcula que, actualmente, las reservas líquidas de Venezuela tan sólo le alcanzarían para pagar dos meses de importaciones. El gobierno ha anunciado que trasladará el oro que tiene depositado en el exterior al Banco Central (nacional). No son claras las razones. De cumplir con este anuncio, la percepción del riesgo país puede aumentar y, con ello, las tasas de interés de los bonos de la deuda.
La corrupción sigue rampante. Chávez parece otorgar más prioridad a la lealtad personal de sus colaboradores que a su efectividad y al manejo transparente de los recursos públicos.
El debilitamiento de la infraestructura de carreteras, uno de los puntos fuertes de Venezuela en el pasado, ha sido notable, no sólo como consecuencia del invierno sino por la falta de mantenimiento oportuno.

Como si lo anterior fuera poco, la capacidad productora de PDVSA ha disminuido significativamente por mala administración y baja inversión. Con precios del petróleo a la baja (este martes se situaron en $77,22 dólares), el gobierno venezolano no contará con la caja chica que ha tenido hasta el momento.

LOS AVANCES Y LOS LUNARES SOCIALES
Venezuela ocupa el 75 lugar en el Indice de Desarrollo Humano, que se compara positivamente con el puesto 79 que ocupa Colombia, y negativamente con los de Chile (45) y Perú (63).
En materia de pobreza, entre 2002 y 2009, el país vecino logró disminuirla en 21 puntos porcentuales, al pasar de casi 49 por ciento a 27 por ciento, no obstante sus bajas tasas de crecimiento. Mientras tanto, de acuerdo con la metodología de la CEPAL, Colombia tan sólo bajó la pobreza en 8.5 puntos porcentuales, para situarse en 2009 en casi 46 por ciento, la tasa más alta entre los países andinos.
Gracias al apoyo de Cuba, Venezuela ha logrado vencer el analfabetismo y brindar acceso casi universal a la educación primaria. En el primer ciclo de bachillerato participan 80 de cada 100 jóvenes en edad escolar. Así mismo, el 60 por ciento llega al ciclo más avanzado del bachillerato.
Los avances en el cubrimiento de salud para las mayorías más pobres son también innegables, en virtud de que los servicios se han acercado a los barrios. Sin embargo, la situación de los hospitales y las carencias que sufren resultan inaceptables en un país en donde el gobierno dispone de muy cuantiosos recursos.
Otro lunar grande para el gobierno de Chávez es el del incumplimiento de sus promesas en materia de suministro de vivienda. Recientemente, ha vuelto a prometer la construcción de 300.000 unidades en un período corto,  lo cual parece imposible de alcanzar por el desgreño administrativo y la ineficiencia. El incumplimiento de esta promesa le podrá costar muy caro, electoralmente, al chavismo.
La prestación de los servicios públicos de agua y electricidad es marcadamente ineficiente y las empresas, por falta de inversiones oportunas, no están en capacidad de satisfacer la demanda. La población está diariamente sometida a cortes por largas horas. El descontento que lo anterior genera dentro de la población puede ser muy grande y debilitar las posibilidades de reelección del actual mandatario.
PERSPECTIVAS
No será fácil o rápido sacar a Venezuela del túnel en que se encuentra. La oposición está siendo consciente de lo anterior. Sin embargo, la propaganda oficial, por un lado, y los mensajes de los numerosos candidatos opositores (diez hasta el momento), por el otro, resultan confusos para una población que ya no sabe en qué o quién creer. La decisión de esperar hasta febrero para la selección de un candidato de unidad puede convertirse en un capitis diminutio, si es que el escogido tiene que competir con un Chávez sano, recorrer todo el país y convencer con un mensaje de esperanza al alto porcentaje de venezolanos que se califican como independientes (aproximadamente una tercera parte de los votantes).
La desaparición en este momento de Hugo Chávez desencadenaría enormes problemas. Sin el Comandante, el futuro de su modelo del “Socialismo del Siglo XXI” cambiaría significativamente. Algunos de sus posibles herederos buscarían la radicalización de la “revolución” y/o llevarían el país hacia el caos. La mejor alternativa para la oposición parece ser la de que Chávez pueda ser el candidato y vencerlo en las urnas.
De allí que todo el mundo viva pendiente de las noticias sobre la salud del mandatario. Sus colaboradores más cercanos, no obstante sus aspiraciones personales para sucederlo, tapan toda la información y niegan los achaques que, como consecuencia de la  enfermedad y de los tratamientos de quimioterapia, pueda estar sufriendo.   El mismo Chávez, de manera casi estoica, oculta sus padecimientos y se muestra enormemente optimista sobre la superación del cáncer. Si surgen rumores sobre recaídas, hace llamadas a los medios, envía trinos y se reúne con periodistas. Sin embargo, en las fotografías recientes no parece bien. Al contrario: la inflamación de su cara es cada día más pronunciada. Se sabe que, como resultado de la quimioterapia, algunos pacientes enfrentan problemas de eliminación de líquidos.  No nos tomó por sorpresa, entonces, que después de haberse declarado curado del cáncer, abruptamente haya anunciado su desplazamiento a Cuba este mes, para nuevos chequeos médicos.
Como los venezolanos, muchos colombianos, sobre todo los de la frontera, seguiremos pendientes de la evolución de la salud del Presidente.


jueves, 29 de septiembre de 2011

OJALA

Columna para Colprensa enviada el 29 de septiembre, 2011.
Durante estas últimas semanas he estado reflexionando, más que de costumbre, sobre Colombia. Tengo preocupaciones, pero también esperanzas. Algunas de estas últimas son quizás sueños inalcanzables. Pero siempre es mejor soñar que desesperar.
Sueño, por ejemplo, que:
Ojalá muchas de nuestras ciudades intermedias tuvieran tan buenos candidatos a las alcaldías como algunos de los que tienen actualmente Bogotá o Medellín. Candidatos bien preparados, honestos, con capacidad de liderazgo y a los que los problemas de la ciudad y sus soluciones les caben en la cabeza. Candidatos cuyo éxito político no está vinculado al poder de oscuros gamonales o al dinero de las mafias y la parapolítica.
Ojalá que las poblaciones de dichas ciudades intermedias pudieran organizarse para boicotear a los partidos y candidatos que aceptan la influencia del dinero corrupto y que aspiran a llegar al poder o a mantenerlo como medio para enriquecerse.
Cuando esta columna se publique, la alianza entre Mockus y Gina Parody ya deberá estar definida. Pueda ser que el exalcalde, finalmente, haga a un lado su egocentrismo y apoye una figura joven, con futuro y ganas de servirle a la capital y al país. No obstante el apoyo que Mockus le pudiera prestar, no creo que Gina alcance en este momento el triunfo electoral. Pero debe seguir luchando por sus ideales.
Entre los buenos deseos que me inspiran está el de que el Presidente Santos continúe por su senda de buen gobierno. Ojalá pueda lograr la colaboración de los empresarios, trabajadores y el país entero para proteger a Colombia de los peligros que una nueva recesión mundial pueden traer. Los retos pueden ser inmensos si los problemas de los países del Sur de Europa se siguen profundizando y entran en cesación de pagos. Hasta ahora, el manejo de los miembros más fuertes de la Unión Europea no da lugar a muchas esperanzas. Siguen presionando para que los distintos países recorten brutalmente los gastos gubernamentales y aumenten los impuestos para la población, en general, y para los trabajadores en particular. Están dando prioridad inmediata a la solución de los altos niveles de la deuda, como si los problemas se hubieren originado en una falta de confianza y no en la debilidad de la demanda. Si Europa entra en recesión, probablemente sea seguida por los Estados Unidos. Con una China que está buscando evitar el recalentamiento de su economía, la demanda global disminuiría precipitadamente y  los precios de los minerales y materias primas continuarían bajando. En esas circunstancias, América Latina tendría problemas serios.
Los dos próximos años exigirán de los gobiernos de todos los países mucho liderazgo y capacidad para adoptar soluciones difíciles. Hoy en día, parecería que los problemas económicos que estamos viendo en los países más desarrollados están teniendo su origen en dificultades políticas y en gobernabilidad. En el caso de Alemania, a la Canciller Angela Merkel no le quedó fácil convencer a la alianza de partidos que la sostienen, de la urgencia de que el Congreso aprobara el fortalecimiento del fondo europeo de ayuda a los países con dificultades. Los jefes de Estado en otros países Europeos, que cuentan con apoyos débiles en los parlamentos, tienen las mismas dificultades. La ayuda a Grecia llegará, entonces, tarde y el fondo contará con menos recursos de los que se requerirán para atender a otros países del Sur. En el caso de los Estados Unidos, los problemas que enfrenta el Presidente Obama con la oposición Republicana en la Cámara, que cuenta con la mayoría, están llegando a un punto verdaderamente extremo. Las visiones políticas y económicas de demócratas y republicanos están cada día más enfrentadas, y la polarización, animada por los fundamentalistas del Tea Party, está impidiendo que se adopten decisiones que, hasta hace poco, eran de trámite corriente. La esperanza de que el Congreso apruebe los planes de estímulo a la economía y de generación de empleo propuestos por Obama es baja, de forma que las probabilidades de que Estados Unidos regrese a una recesión no son menores.
Ojalá que, en el caso de Colombia, el Presidente Santos pueda mantener la unidad de los partidos y movimientos que lo vienen apoyando en el Congreso. La gobernabilidad política que Santos ha logrado ha permitido que se emprendan reformas fundamentales. Si se presenta una recesión global, las decisiones que se tendrán que adoptar serán difíciles y requerirán de amplio y oportuno soporte parlamentario y nacional.

sábado, 17 de septiembre de 2011

JACKIE KENNEDY HABLA

Columna publicada por algunos diarios vinculados con COLPRENSA.
Con esa vocecita suave y aniñada que la caracterizaba, hace casi cincuenta años Jackie Kennedy dejó para la historia testimonios que hoy sorprenden y generan controversia. Su opinión sobre su papel como esposa, sobre las mujeres en la política y sobre personajes nacionales e internacionales está sirviendo para revaluar su imagen. Será necesario escuchar todos los extractos de la grabación hechos públicos, para tratar de adivinar cómo era realmente esta mujer que dejó una marca como Primera Dama de los Estados Unidos.
Tan solo cuatro meses después del asesinato del Presidente Kennedy, la primera dama aceptó sentarse frente a una grabadora con el historiador y amigo Arthur Schlesinger para hablar, durante más de ocho horas, sobre su vida con John Kennedy, el hombre, el líder y el Presidente.  Las cintas de la entrevista se mantuvieron guardadas en una caja fuerte por muchos años, de acuerdo con las instrucciones de Jackie. Al conmemorarse los cincuenta años de la llegada al poder de su padre, Caroline tomó la decisión de publicarlas. El libro y las grabaciones acaban de salir a la venta.
La primera sorpresa para el público fue la de que la exprimera dama, quien durante toda su vida defendió su privacidad y la de su familia, hubiera accedido a hablar. La interpretación hoy es la de que, consciente  de la importancia de preservar la memoria del Presidente para la historia, hubiere aceptado dejar su propio testimonio. Al fin y al cabo, el período de Kennedy fue tempranamente cortado y su paso por la Casa Blanca no estuvo exento de controversias por sus decisiones nacionales e internacionales y por su aparente afición a las mujeres.
En lo que a los temas internacionales se refiere, la confesión de que, después de la trágica y equivocada invasión de Bahía Cochinos, Kennedy había llorado, humaniza su imagen. Quedó tan afectado, que su hermano recomendó a Jackie no dejarlo sólo y tratar de tranquilizarlo y consolarlo.
En lo que se refiere a su opinión sobre personajes internacionales, los colombianos ya sabíamos que Alberto Lleras, Presidente de Colombia durante el período de Kennedy y quien los había recibido en Bogotá en visita de estado, la había impresionado profundamente por su inteligencia, cultura y estilo. Igualmente Lleras gozó del aprecio y el reconocimiento de su colega norteamericano por el apoyo brindado al lanzamiento del Programa Alianza para el Progreso, a la lucha contra el comunismo y la consiguiente expulsión de Cuba de la OEA.  De allí que Jackie lo hubiera recibido personalmente cuando Lleras presidió la delegación colombiana para los funerales de Kennedy. Lo que nos sorprendió es que Jackie encontrara que Lleras era “casi nórdico en su tristeza”.
Mientras tanto, a De Gaulle, quien le sirvió como anfitrión durante su visita a París cuando no sólo conquistó a la capital francesa sino a Europa, muy francamente lo califica como egoísta enfermizo y perverso.
Las opiniones de Jackie sobre su función como esposa del Presidente y sobre las mujeres en la política hoy nos parecen horriblemente anticuadas y tradicionales. Su reconocimiento de que su relación con Kennedy era Victoriana y hasta asiática, concuerda con su afirmación de que su principal papel era el de ofrecerle al Presidente un ambiente de tranquilidad y de afecto. Sin embargo, contradice la percepción que teníamos de una Jackie preocupada por construir la imagen de Camelot y de restaurar la Casa Blanca para que proyectara de mejor manera el nivel cultural, la historia y el poderío de su país. De lo que hasta ahora se conoce, parece que Jackie no se refirió a las infidelidades de su esposo. Habla sobre períodos cortos de separación, cuando ella se alejaba de la Casa Blanca, que fueron seguidos de momentos de gran cercanía. Afirma que dichos años, lejos de acabar su matrimonio como ella inicialmente temía, les trajeron felicidad.
Su opinión de que las mujeres no estamos hechas para la política, ya que somos demasiado emocionales, choca con la imagen que teníamos de una mujer que a los 31 años era culturalmente sofisticada y estaba adelante de su tiempo. De esa concepción, quizás, se derivan sus chismorreos sobre algunas mujeres en el poder, de las que dice que no se sorprendería si fueran lesbianas.
Tomará tiempo escuchar los extractos de las cintas que se han hecho públicos para tratar de adivinar cómo era realmente esta mujer, que dejó una marca como Primera Dama de los Estados Unidos.

martes, 13 de septiembre de 2011

MARIA BONITA Y UNASUR

Publicada en mi blog "Desde Washington" por Semana.com en Sep 14, 2011.

Bautizada como María Bonita por el Presidente Hugo Chávez, María Emma Mejía asumió hace pocos meses el reto de reemplazar a Néstor Kirchner (QEPD) como Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). No obstante el gran aprecio y el respaldo que le ofrecen tanto Chávez como Santos, son inmensas las dificultades para poner en marcha esta iniciativa, enrumbarla e influir sobre su agenda.  
UNASUR surgió primero de la iniciativa del Presidente Lula da Silva de crear una comunidad de países suramericanos, como un espacio para promover una mayor integración física, energética y ambiental en la región pero, sobre todo, una mejor coordinación en política internacional. De acuerdo con la declaración de Cusco, en la reunión en la que se concretaron las ideas en 2004, los jefes de estado destacaron la importancia de crear una comunidad que permita “una mayor gravitación y representación en los foros internacionales”.  Conocemos los esfuerzos del Presidente Lula por lograr la inserción del Brasil, como una de las grandes naciones emergentes, en el liderazgo de organismos multilaterales y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Para el Presidente Chavez, en el papel que ha asumido de heredero del sueño de Bolívar, una “comunidad” no pareció suficiente. Luchó para que el proyecto se ampliara para incluir el objetivo final de la creación de una unión de países suramericanos. Y así quedó registrado en el Tratado de creación de la rebautizada UNASUR. Sin embargo, se le fijaron objetivos tan diversos y ambiciosos, que será difícil lograrlos entre países tan disímiles en sus dimensiones económicas, físicas y políticas.  Si después de tantos años y a pesar de los avances, los países europeos no han logrado llegar a la tan soñada unión económica, nuestra América del Sur tiene pocas posibilidades de lograrlo.
Para Kirchner, durante su primer año de mandato como Secretario General de UNASUR, fue difícil ir más allá de ampliar el diálogo político  en la región y apagar algunos incendios. A pesar de su inmensa capacidad política y poder dentro  su país y en la región, no logró avanzar siquiera en el establecimiento de una estructura administrativa y técnica en la Secretaría General y la aprobación de cuotas para su sostenimiento por parte de los países miembros. Podemos, entonces, intuir que para María Emma la tarea será descomunal. No se trata de subestimar las calidades que le han permitido a nuestra compatriota destacarse en el mundo diplomático. Se trata de reconocer que, durante su corto mandato, sin presupuesto y asesores técnicos en campos tan diversos como los que se contemplan en la organización, tendrá escasas posibilidades de enrumbar a la organización e influir sobre su agenda.
Por lo anterior, la participación reciente de María Emma en una conferencia en Washington sobre el futuro de los países andinos, fue recibida con simpatía pero con escepticismo. Su afirmación de que UNASUR servirá para preservar la democracia, fue contrarrestada por el Secretario de la OEA, José Miguel Insulza, quien reconoció que “esto de la democracia es bastante desordenado en la región”. Su confianza en que ahora si se podrá avanzar en la integración, dada la gran decisión política de los jefes de estado para que así se haga, pareció ingenuidad o desconocimiento de la larga historia de fracasos en América Latina, con proyectos de integración, no obstante tener objetivos más acotados.  Vinieron a la mente el Grupo Andino, la Alalc, la Aladi y, más recientemente, el Mercosur. Su perorata de que con este proyecto “todos ganaremos, no obstante las diferencias”… ya que “el fin superior de UNASUR son nuestros pueblos” sonó a propaganda. Su creencia de que en el Consejo de Defensa, conformado por los ministros del ramo de todos los países miembros, entre ellos Brasil, Colombia, Bolivia, Ecuador y Venezuela, existen unos valores comunes, produjo algunas sonrisas entre la audiencia.
La muy acertada y animada participación de Patricia Janiot como moderadora, impidió que la audiencia debatiera más a fondo temas como los de los “modelos de democracia”  en Suramérica, la madurez de nuestros jefes de estado y la intención, por parte de algunos de ellos, de “ideologizar” UNASUR.
Es fácil imaginar que María Emma cuenta con tanta ansiedad los meses que le faltan para terminar su período, como contó los minutos para que se diera fin al debate en esta conferencia en Washington.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿OTRO SEPTIEMBRE NEGRO?

Publicado en mi blog DESDE WASHINGTON en Semana.com, el 9 de septiembre, 2011.
Después de un verano pavoroso en los Estados Unidos y Europa, en lo económico, lo político y lo climático, se esperaba que después de las vacaciones de agosto, septiembre trajera un ambiente más propicio para comenzar a ver la luz al final del túnel. Sin embargo, con septiembre regresaron las lluvias y las incertidumbres.
En lo político, durante los meses del verano, el Presidente Obama luchó con los Republicanos en el Congreso para la aprobación de una solución balanceada frente al problema de la deuda pública, que incluyera no sólo recortes en los gastos sino  eliminación de ventajas impositivas para los más ricos y las grandes corporaciones. Obama calculó mal sus jugadas, terminó cediendo mucho terreno y su imagen salió muy debilitada. Según las últimas encuestas del Washington Post, después de contar en mayo con la aprobación del 56 por ciento de la población, en junio descendió nueve puntos y se colocó en sólo el 47 por ciento. En agosto tuvo un nuevo descenso para situarse en 44. A comienzos de septiembre su aprobación llegó tan sólo al 43 por ciento, una de las más bajas si se compara con la de otros presidentes en este punto de su gobierno.  Se raja en el manejo de la economía, el empleo y el déficit. Tan sólo su manejo del terrorismo es aprobado por un porcentaje alto de la población, el 62 por ciento. Esta aprobación se vio fortalecida por la eliminación de Osama Bin Laden y por el hecho de que, durante su gobierno, las amenazas terroristas han podido ser contrarrestadas a tiempo.
Lo peor para Obama es que su imagen descendió no sólo entre la población con tendencias republicanas, sino entre los independientes y su propia base de los demócratas. Entre estos últimos quedó la percepción de que el Presidente no es un líder lo suficientemente fuerte para manejar los inmensos retos actuales y la oposición en el Congreso. Los más liberales lo acusaron de haberse entregado a la agenda conservadora que le ha dado prioridad a la solución del problema de la deuda, por encima de la necesidad urgente de crear más empleos y reactivar la economía, antes de que esta vuelva a caer en la recesión. Su único consuelo es el de que la desaprobación para los republicanos en el Congreso es todavía mayor y llega al 68% de la población, 15 puntos por encima de la del Presidente.
La incertidumbre generada por la dificultad de que el gobierno de Estados Unidos y el Congreso lleguen a acuerdos para solucionar los problemas de la economía, unida a la causada por las situaciones en Medio Oriente y en Europa, y el peligro de que Grecia, Portugal, Italia y España no puedan seguir pagando su altísima deuda pública hicieron que la bolsa en Estados Unidos, a partir de mediados de julio, descendiera fuertemente y borrara los avances que había logrado durante el mes anterior. Las bajas en los precios de las acciones norteamericanas no han sido causadas, en general, por descensos en las utilidades de las empresas, incluidos los bancos. Las utilidades se han recobrado vigorosamente después de la crisis financiera.  Pero la creación de empleo por parte de las firmas privadas, debido a la incertidumbre sobre el futuro, ha sido muy lenta y no está alcanzando para contrarrestar la eliminación de empleos por parte del gobierno federal y, sobre todo, de los gobiernos estatales y municipales.
En agosto, hasta la tierra pareció protestar. El día 23 la región alrededor de la capital norteamericana sufrió un  temblor sin precedentes en más de 100 años y trepidó con una intensidad de 5.8 en la escala de Richter. Por fortuna los daños fueron muy menores, pero los habitantes de Washington DC y los trabajadores salieron angustiados de casas y oficinas. Muchos de ellos no habían experimentado un temblor en toda su vida.
No había terminado el mes cuando un huracán amenazó a la capital política del país y a su principal centro económico, New York. El Presidente Obama tuvo que recortar sus tan criticadas vacaciones en Martha´s Vinyard, que es refugio de ricos e intelectuales del Este de los Estados Unidos. Finalmente, los vientos del huracán no afectaron con intensidad las dos grandes ciudades, pero las lluvias produjeron extensos daños en los alrededores.
En septiembre regresaron las lluvias y, con ellas, los congresistas que habían salido de vacaciones. El Presidente Obama, cumpliendo el compromiso que había asumido el mes anterior, propuso a los líderes de ambas cámaras presentar su plan en favor del empleo en una sesión conjunta para el miércoles de esta semana. Boehner, líder de la Cámara, respondió que no se podía en esa fecha, ya que los precandidatos republicanos a la Presidencia llevarían a cabo uno de sus debates televisados. Otro error de la Casa Blanca. La fecha del debate era públicamente conocida desde hace rato. Quisieron hacer un jueguito político que nadie entiende y “dieron papaya”  para que los republicanos dijeran que no.
Finalmente, en una noche lluviosa y oscura, este jueves el Presidente presentó su tan esperada propuesta a favor del empleo. En estilo y contenido, Obama superó las expectativas, que eran bajas. Satisfizo a su base demócrata con un lenguaje combativo frente a la oposición republicana, y, al mismo tiempo, logró transmitir la urgencia que existe para crear rápidamente empleos y solucionar las angustias a las que se enfrentan los más de 14 millones de desempleados que existen en el país.  El programa no contiene elementos nuevos. Sin embargo, recoge propuestas que en el pasado fueron apoyadas por demócratas y republicanos para que las empresas creen nuevos puestos de trabajo, los desempleados sigan contando, por un tiempo más, con subsidios, se disminuyan los impuestos sobre la nómina que pagan empresas y trabajadores, se aumenten las transferencias para que los gobiernos locales puedan reenganchar a maestros, policías y otros funcionarios despedidos y se financien obras de infraestructura. De ser aprobado, el costo total del programa de empleo sería de 450 billones de dólares.
Finalmente, en su presentación ante el Congreso el Presidente Obama volvió a dar prioridad a la pronta aprobación de los tratados de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea. Dicha aprobación seguirá dependiendo de que se logren acuerdos en el Congreso para ayudar a los trabajadores que se vean perjudicados por su entrada en vigor, tema en el que, parece, se está avanzando.
A pesar de que hoy viernes el Dow Jones bajó más de 300 puntos y se situó por debajo de la marca de 11.000, el sol volvió a salir en Washington DC. La buena noticia es la de que los republicanos, en principio, no han expresado oposición cerrada al Plan de Empleo propuesto por el Presidente y se han mostrado dispuestos a discutirlo.
La mala noticia es la de que se han conocido amenazas “concretas y creíbles” sobre posibles actos terroristas durante este fin de semana, cuando se cumple el décimo aniversario de la tragedia del 11 de septiembre. Las autoridades están en máxima alerta en New York y Washington.

domingo, 4 de septiembre de 2011

La prensa gringa y Colombia

Columna publicada por diarios vinculados con Colprensa el 4 de septiembre, 2011.

La prensa norteamericana, en general, y el Washington Post, en particular, reconocieron oportunamente los logros de la lucha colombiana contra el terrorismo durante el gobierno de Uribe y su Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. Así mismo, fueron positivos respecto de la utilización de los recursos de la ayuda de los Estados Unidos.
La publicación en el Washington Post del domingo 20 de agosto, de un artículo sobre el tema de “las chuzadas” por parte de los servicios de seguridad de Colombia, sorprendió por varios motivos:
En primer lugar, por la manera tan destacada como se publicó, en la parte principal de la primera página de la edición dominical. En segundo lugar, por el escandaloso titular “ayuda de EU implicada en abusos de poder en Colombia”. Dentro de la nota se afirma, entre otras cosas, que “dinero, equipos y entrenamiento norteamericanos, suministrados a unidades élite del servicio de inteligencia colombiano durante la última década fueron usados para llevar a cabo operaciones de espionaje” contra miembros de la Corte, opositores y grupos de la sociedad civil. Del contenido queda colgando la sospecha de que el gobierno de Estados Unidos estaba enterado de la utilización de sus recursos para actividades ilegales, a pesar de que se registran declaraciones de funcionarios norteamericanos negando cualquier vinculación. 
La nota no fue firmada por Juan Forero, corresponsal del diario para Colombia. Aparecen como autoras Karen DeYoung y Claudia J. Duque. La señora DeYoung es periodista de planta de ese diario y escribe sobre temas internacionales desde Washington. Claudia J. Duque es presentada como periodista independiente de Colombia. No se informó a los lectores que la señora Duque es, además, activista defensora de derechos humanos y una de las dirigentes de la sociedad civil que ha acusado al gobierno de Uribe de seguimiento, espionaje y persecución contra ella misma.  Sorprende que el venerable diario norteamericano hubiera omitido una información tan relevante. ¿Le metieron al Washington Post un gol, o fue el periódico quien no quiso dar a sus lectores información completa y elementos de juicio para poder calibrar mejor el contenido y posibles objetivos de un artículo tan importante?
Es claro que así como El Tiempo de Colombia hoy no es el mismo, tampoco lo es el Washington Post. Ambos dejaron de ser periódicos de familia, fieles a ciertos principios periodísticos y filosofías políticas. Hoy son conglomerados de empresas, en los que los intereses comerciales y la necesidad de producir ganancias para sus empresarios-accionistas prevalecen sobre lo demás. Hoy dependen más de análisis de ONGs, porque han recortado presupuestos para la investigación periodística propia y la contratación de periodistas profesionales.
A pesar de lo anterior, es de suponer que los viejos vínculos de la casa de El Tiempo y Juan Manuel Santos con la familia Graham, antiguos dueños del Washington Post y todavía sus accionistas principales, sirvieron para que, como reparación, Lally Weymouth hubiere viajado muy rápidamente a Colombia, entrevistado al Presidente Santos y a la Fiscal General y destacado su “cruzada en contra de la corrupción”. La periodista Weymouth, además de ser hija de Katharine Graham, presidente del periódico por muchos años, es actualmente su editora y ejecutiva en jefe. De vez en cuando publica entrevistas con importantes líderes mundiales y destacados jefes de estado. En el caso de Santos, la introducción a su entrevista destacó verdades muy positivas. “El Presidente colombiano Juan Manuel Santos llegó bien preparado para su cargo: previamente había servido como ministro de finanzas de su país y, más recientemente, ministro de defensa de su predecesor, Alvaro Uribe…. Santos, quien ha estado en el poder alrededor de un año y cuenta con un fuerte apoyo doméstico de 71 por ciento….”

A pesar de las anteriores entrevistas, el aparente objetivo del artículo sobre las actividades de los servicios de inteligencia colombianos produjo los primeros resultados: organizaciones sindicales y de derechos humanos, que se han opuesto al tratado de libre comercio entre EU y Colombia, ya están demandando un debate en el Congreso norteamericano sobre la ayuda al DAS y su supuesta utilización en actividades ilegales. Esto servirá, de paso, para afianzar la oposición al tratado por parte de algunos sectores.

El estreno de Corzo

Columna publicada en diarios vinculados con Colprensa el 14 de agosto, 2011  
Con menos de un mes de posesionado como Presidente del Senado, Juan Manuel Corzo ha logrado generar una avalancha de críticas más grande que la coleccionada por varios de sus antecesores en todo un año. Todavía está a tiempo para enmendar la plana,  fortalecer el papel del legislativo en un momento clave, mejorar la imagen de una institución en la que muy pocos colombianos creen y, de paso, apoyar a su región.
Una de las primeras medidas adoptadas por el nuevo Presidente, fue la de restituir el derecho a gasolina gratis para los directivos, que había sido eliminado por su antecesor. La medida puede ser muy popular entre sus colegas senadores, pero horriblemente antipática entre la mayor parte de los colombianos. Al fin y al cabo, un altísimo porcentaje de nuestros compatriotas tiene ingresos tan bajos, que no puede darse el lujo de comprar un automóvil. Y aquellos que lo han logrado, tienen que pagar de su bolsillo los costos crecientes de la gasolina.  El nuevo Presidente del Senado ha debido, antes que nada, demostrar ante los colombianos que el Congreso se preocupa por la difícil situación económica y social de las grandes mayorías del país y que busca, con su trabajo, contribuir a la adopción de soluciones justas.
Igualmente criticada fue su pretensión de devolver la inmunidad a los parlamentarios, figura que facilitó el crecimiento de la corrupción en el legislativo y contribuyó a que los colombianos miraran cada día con más suspicacia a sus miembros. De ser aprobada dicha medida, lejos de fortalecer el Congreso, se crearían condiciones para debilitarlo aún más.
Su apoyo al proyecto legislativo introducido por miembros de su partido para prohibir el aborto, aún en los casos de violación de la madre, peligros del parto para la vida de la mujer y malformación del feto, tampoco fue bien recibido por un alto porcentaje de mujeres y hombres que creemos que  resulta irresponsable e inhumano negarle el acceso a las mujeres al aborto, por lo menos en dichos casos extremos.
Hacía muchos años que un nortesantandereano no llegaba a la Presidencia del Congreso de la República. Actualmente, ese departamento no cuenta con un ministro en el gabinete. Resulta, entonces, apenas natural, que su elección haya generado esperanzas en una región que enfrenta graves problemas económicos, sociales y de seguridad.  Esas ilusiones se han comenzado a debilitar.
Quienes lo conocen, dicen que Corzo es un hombre bien preparado e inteligente. Está aún a tiempo para enmendar la plana y crear las condiciones para que el Congreso cumpla el papel vital que le corresponde en una democracia real. Con gran capacidad política, el Presidente Santos ha aumentado el círculo de partidos y movimientos que lo apoyan, hasta el punto de que hoy, el único partido en la oposición es el Polo. El logro de Santos le facilitará la aprobación de las reformas y medidas que se propone presentar este año. Sin embargo, si ese apoyo se convierte en unanimismo y en falta de debates responsables y serios en el Congreso sobre las propuestas del ejecutivo, no sólo se le estará haciendo un grave daño a la democracia, sino que  las decisiones adoptadas no se enriquecerán con la visión de los ciudadanos y las regiones que los congresistas representan.
Al mismo tiempo, el Congreso debe monitorear, revisar e investigar los actos de ministros y otros funcionarios del ejecutivo. No se trata de obstruir. Se trata de que el legislativo cumpla su función constitucional de controlar. Si en el pasado ese control hubiera sido ejercido oportuna y responsablemente, el país se habría librado de los millones de pérdidas generadas por la corrupción en varias instituciones y a los absurdos a los que se llegó con programas como el de Agroingreso Seguro.
Igualmente, será importante que Corzo le cumpla al electorado de la región que lo llevó al Senado y que, en consecuencia, hizo posible que ascendiera a la posición de Presidente del Congreso. El Norte de Santander y todo el Oriente colombiano están aislados de los principales mercados del país y de las rutas que conectan a los puertos sobre el Atlántico y el Pacífico. Con la situación actual y las complejas perspectivas de Venezuela, ese acceso será vital para abrirles oportunidades de negocios legítimos a los empresarios y condiciones para que generen más empleos e ingresos para sus poblaciones.

Desde su posición actual, Juan Manuel Corzo también tiene una responsabilidad frente a la región y la oportunidad para influir para que el gobierno, finalmente, lleve a cabo inversiones por mucho tiempo aplazadas. El país está en deuda con esta parte de la frontera y el Presidente del Senado debe ayudar para que dicha deuda se satisfaga.